Alex se gana a la «señorita Lina»

La Voz B. C. | VILAGARCÍA

AROUSA

V. M.

Crónica | Un pleno en O Grove con buen rollito Unanimidad, piropos al grupo de gobierno, dialéctica parlamentaria... así transcurrió una sesión plácida como pocas y que se prolongó hasta la medianoche

30 abr 2004 . Actualizado a las 07:00 h.

?Non se queixe que está tendo un pleno do máis modosito», le espetó Xan Caneda al alcalde. Y llevaba razón. La sesión celebrada el jueves fue como la seda y prácticamente todos los asuntos se aprobaron por unanimidad. Aunque larga -duró más de cuatro horas y se prolongó más allá de medianoche- esta vez no hubo polémicas. El orden del día era denso, los concejales tenían ganas de hablar (Carlos Álvarez y Paula Janza protagonizaron un debate de parlamento) y, todo, con buen rollito. Los buenos modos se pusieron en evidencia nada más empezar -se debatía la moción Gropesca- y Katelo agradeció «que se recobre o bo camiño» y que sus compañeros, esta vez sí, le invitasen a firmar la moción que presentaron conjuntamente. Y es que para la entente BNG-PSOE-EdeG, los independientes antes de Chesqui (quien, por cierto, se encontraba entre el público) se convirtió en su bestia negra después del fallido pacto de izquierdas de hace un año. Juventud, divino tesoro Pero el más piropeado de la noche fue el alevín de la corporación. El concejal de Deportes, Alexandre Aguín, recibió los parabienes de todos los grupos por su buen hacer a la hora de redactar y consensuar el reglamento sobre instalaciones deportivas. El debate con Lina Álvarez tomó tintes entrañables cuando Alex (para los amigos) le contestó a sus elogios con un «señorita Lina», reacción que desató las risas de los presentes y un mohín de complicidad de la nacionalista: «Con eso ya me tienes ganada, Alex». La balsa de aceite continuó con Fernando Meis, -siempre tan educado, pidiendo permiso para intervenir- cuya ordenanza de limpieza mereció los elogios de la oposición. Se ve que cuanto más novatos, más ganas de trabajar. Y entre piropo y piropo y un alcalde exultante -¡pues venga, a votar!, dijo en tono más propio de parvulario que de pleno- transcurrió la noche. Sólo los reproches crispados entre Pérez y Xesús María empañaron una sesión plácida como pocas.