La memoria en piedra

b. c. | vilagarcía

AROUSA

La pieza más antigua está en Cornazo y data de 1614. Otros 44 cruceiros más completan el inventario elaborado por Ramón Marín y Clodio González

20 abr 2004 . Actualizado a las 07:00 h.

o. El inventario recoge 45 ejemplares, de los que doce no son más que sencillas cruces debido a las restauraciones de que fueron objeto. El ámbito geográfico en que se ha desarrollado el trabajo incluye Santa Baia de Arealonga, San Xens de Bamio, Santiago de Carril, San Pedro de Cea, San Pedro de Cornazo, San Pedro de Fontecarmoa, Santa María de Rubiáns, San Salvador de Sobradelo, San Martiño de Sobrán y San Fiz de Solobeira. De entre ellos, es el situado en O Mascallo (Cornazo) del que hay constancia de mayor antigüedad. La base data del año 1614 y su localización sigue siendo la tradicional: un cruce de caminos. Y es que el paso del tiempo no sólo ha condicionado la conservación de este patrimonio artístico sino también su ubicación. De su emplazamiento tradicional, las vías públicas, muchos fueron llevados a pazos y casas particulares, circunstancia que complicó las tareas de catalogación a los autores del trabajo. De hecho, han empleado nada más y nada menos que 18 años en su elaboración -con interrupciones- que ahora, al fin, ha tomado formato de libro. El trabajo también constituye una herramienta para conservar mejor este patrimonio en el futuro. Este legado no siempre recibe la atención y el cuidado que requiere y, en este sentido, Xoán Ramón Marín alude a lo ocurrido recientemente con el cruceiro situado frente a la iglesia de Carril que fue objeto de una limpieza con agua a chorro, cuando la conservación de la piedra requiere otro tipo de procedimientos. El paso del tiempo no ha sido un buen aliado en la conservación de los cruceiros, pero aún se está a tiempo de no perder los que nos quedan.