Reportaje | La villa vilagarciana hace frente a una gran tensión entre los vecinos La cofradía y el Fogar do Pescador son los dos ejes de la vida vilaxonanesa. El divorcio entre ambas instituciones ha abierto una brecha abismal entre la población
06 mar 2004 . Actualizado a las 06:00 h.?ace 35 años, un articulista ponía sus ojos sobre Vilaxoán y afirmaba que en esa villa «siguen existiendo fallos de colaboración, chismes... Pero esos morirán con nosotros. Ya no volverán a repetirse aquellas rencillas masivas que enfrentaban a grupos enteros de familias». Sus pronósticos fallaron. Bajo su aspecto de pueblo aletargado, Vilaxoán esconde una red de enfrentamientos que estos días se han empeñado en salir a la luz. Los emblemas de esta villa, la cofradía y el Fogar do Pescador, se han divorciado. Y con ese divorcio, los vilaxoaneses se han dividido en dos. «Eu non lle vou pedir permiso ó Fogar do Pescador, porque o Fogar do Pescador foi tomado ó asalto». Ramón Soto, el patrón mayor, fue quien pronunció esas palabras. Lo hizo el viernes, tras una asamblea que hizo estallar en la cara de muchos vilaxoaneses un conflicto que viene de lejos. Ramón Soto no reconoce a la gestora de la sociedad que ocupa el piso superior de la cofradía. Y esa gestora tampoco comulga con el fondo y con las formas del presidente del pósito, al que acusan de intentar asesinar a una entidad «que é do pobo, que fundaron os nosos pais e os nosos avós». En Vilaxoán todo el mundo presume de su origen marinero. Por eso, socios y no socios de la cofradía se sienten miembros de pleno derecho de esa entidad. Y, por supuesto, del Fogar do Pescador que en 1955 se creó para dar un poco de esplendor cultural a un pueblo enriquecido súbitamente por el milagro de las bateas. Han pasado muchos años desde entonces. Soto asegura que el Fogar hace ya tiempo que no da nada «ó pobo de Vilaxoán», y que sin embargo sí le quita, y mucho, a la cofradía: el alquiler que un particular estaba dispuesto a pagar y los recibos de la luz y del agua. Hay quien tiene la misma opinión. Una mujer se lamentaba el viernes de los tiempos que corren: «Hay que quitar el cartel que pone cofradía de pescadores y poner cofradía de bingueras, porque parece que el edificio sólo está para el bingo de los domingos». También hay quien dice todo lo contrario, mucha gente que acude a los bailes, o que participa en los cursillos que se organizan de vez en cuando. Y mucha gente que acusa a Soto de querer secuestrar el patrimonio de todos para dar un pelotazo urbanístico del que nadie, sin embargo, tiene pruebas. «Quere deixar todo vacío e logo repartir os cachiños», susurraban los corros el viernes. El actual responsable del Fogar, José Ramón Ríos, ha sido denunciado por el patrón mayor como supuesto autor de los destrozos que se han venido produciendo en el pósito. Él da la vuelta a la tortilla de las acusaciones y las deja caer sobre el patrón. «Vai resultar que ten telepatía, porque cada vez que di que vai pasar algo, ó día seguinte pasa», sentencia. Y lamenta que el Concello de Vilagarcía aún no haya tomado cartas en el asunto. ¿Que cómo iba a hacerlo? sacando a la cofradía las ayudas para limpiar la casa de cultura. «¡Se non se está limpando!»