? la toxina y sus consecuencias se une otro factor para explicar el motivo de que Opmega tenga todavía tanto mejillón sin vender: el boicot de los depuradores. La medida no obedece a ninguna estrategia preconcebida de Agade, de hecho cuando hace unos meses el presidente propuso iniciar acciones en este sentido los socios votaron en contra. Pero, el caso, es que los empresarios ha reaccionado de forma individual y, cuando más lo necesitaba Opmega, le han dejado de comprar. ¿El motivo?, el malestar que creó el año pasado la decisión de Opmega de dar el salto a la depuración con la apertura de su propia planta (Megalmar) en O Grove. En aquel momento los depuradores pusieron el grito en el cielo alegando que eso iba a suponer competencia desleal e iba a desestabilizar el mercado. Con su propia depuradora, Opmega dejaba de depender de terceros para vender su producto y ganaba en independencia. Los depuradores dicen sentirse utilizados y acusan a Opmega de comprarle sólo cuando le conviene y, en cambio, no suministrarles materia prima cuando ellos lo necesitan. Pero las fluctuaciones del mercado mandan. Megalmar no es capaz de absorber toda la producción de Opmega en todo momento ni a los depuradores le llega con el mejillón de Arosa Norte y Agame para atender sus pedidos. Las partes están condenadas a entenderse, pero de momento, no se entienden.