Reportaje | El simposio sobre la mujer en la pesca se cierra con una visita a Cambados Por si había dudas, las gallegas son las mejores trabajando en la playa. Mariscadoras de España y Europa se calzaron ayer las botas en el banco de O Sarrido para comprobarlo
06 feb 2004 . Actualizado a las 06:00 h.Posiblemente la de ayer fue la primera vez que una mariscadora noruega o escocesa se puso las botas en la playa en Sarrido. El banco más rico de Cambados fue el escenario elegido para mostrarle a las trabajadoras del mar llegadas de varios puntos de Europa y de España la realidad del marisqueo a pie en Galicia. Mucho se ha hablado de este asunto estos días en Santiago con motivo del simposio «A muller na pesca, o marisqueo e a acuicultura no contexto comunitario». Pero nada mejor que bajar a la arena para llevarse una idea ajustada sobre la realidad de este trabajo y el estado de los recursos. Y la experiencia fue muy didáctica y gratificante, según coincidieron en señalar las participantes. La organización La repercusión económica y social que tiene en Galicia la recolección de bivalvos no tiene parangón en ningún otro lugar. Cada población marinera cuenta con su propio colectivo de mariscadoras que, aún sin alcanzar el salario mínimo, han convertido esta actividad en una profesión. Algo impensable en otras latitudes. El sector y la administración gallega han invertido dinero y esfuerzo en abrir un camino que empieza a dar sus frutos y que ahora quieren seguir en otros países. Cristina Moço, una portuguesa participante en el simposio, destacaba ayer el alto nivel de organización alcanzado por las agrupaciones gallegas. «Nosotros también tenemos marisqueo en el sur del país, pero tenemos mucho que aprender de estas mujeres», indicaba. De todos modos, es Portugal uno de los países con los que hay más similitudes respecto al modus operandi y las artes de trabajo que se utilizan en la playa. Las diferencias se disparan cuando se entra en comparaciones los países nórdicos donde la marisqueo es una actividad mucho más residual. En Cambados tuvieron oportunidad de comprobar, in situ, la pericia de las veteranas mariscadoras con el sacho, la selección de las almejas con el calibre o el portentoso manejo de la aguja de que hacen gala las redeiras. La jornada marisquera se completó con una visita a la lonja de Tragove y a la ría de Arousa, no sin antes degustar una buena comida en Casa Rosita.