En directo | Descontento vecinal ante el cierre del puente sobre el Ulla A partir de la próxima semana, cuando se corte al tráfico el viaducto, muchos de los habitantes de Isorna y Catoira tendrán que modificar sus hábitos de vida
29 ene 2004 . Actualizado a las 06:00 h.?ara los habitantes de la parroquia rianxeira de Isorna, el puente sobre el Ulla es mucho más que un mero referente visual. Es la vía de comunicación que les une a sus trabajos, a su médico, a su banco o al supermercado en el que hacen sus compras. Es también el camino por el que llega el modo de vida de muchos. A partir del lunes, este lugar, que siempre miró hacia Catoira, tendrá que volverse hacia Rianxo, diez kilómetros más allá. José Ramón Villanustre abrió su bar al tiempo que abría el puente de Catoira, allá por el año 1979. Ahora teme que las obras del viaducto le obliguen a cerrar las puertas. «Esta parroquia vive da ponte», explica antes de dirigirse a un compañero de tertulia para sugerirle: «¿Imos pra Arxentina, José?». Su hijo trabaja en la gasolinera de Catoira. Apenas dos kilómetros separan su empleo y su domicilio -«case o toca coa man»-. Cuando el puente se cierre, serán cerca de veinte los kilómetros que tenga que recorrer. A Moncho no le vale que le recuerden lo que ocurría antes de que el puente existiese. «Antes tamén comiamos sopas con codias. Agora que nolas dean, a ver se as comemos», dice. Los camioneros que trabajan para las empresas de esta zona advierten que sólo podrán hacer un viaje cada mañana. El rodeo y las largas colas que se encontrarán en Pontecesures les impedirán ir más allá. Buscar proveedores Otros, que surten sus empresas desde Vilagarcía o Caldas, buscan estos días proveedores en la zona de Santiago. Intentan que el inminente cierre del puente no les pille desprevenidos. Ante esta situación, muchas son las voces que reclaman «que nos dean axudas coma ós do Prestige ». Porque «nós pagamos coma todos». Cuentan en Isorna que el puente comenzó a construirse simultáneamente desde las dos orillas del río y que cuando llegaron al punto de unión, una de las partes se encontraba un metro más alta que la otra. Sea leyenda o realidad, lo cierto es que todos coinciden en que la estructura fue mal concebida desde un principio. Y critican que nunca se haya realizado en ella ningún trabajo de mantenimiento. Pero a la hora de criticar la actuación de las Administraciones, los afectados de ambas márgenes del río se quejan, sobre todo, de la falta de previsión y de soluciones. Muchos se sienten engañados, porque «que non digan que non sabían que se ía pechar a ponte, porque o tiñan que saber». Otros reprochan que se hubiese rechazado la alternativa del puente militar porque resultaba muy cara. «A ver canto gastaron en Irak», se preguntan. Mensaje a los políticos A los responsables políticos -a todos en general- les lanzan un claro mensaje: «deberían dimitir todos». Creen que no los han tenido en cuenta y les advierten que «pensan que non nos enteramos de nada, pero agora a xente da aldea sabe tanto coma calquera». Tal vez por ello, en Catoira y Rianxo desconfían de los informes de los técnicos. «Ata hai pouco, a ponte non tiña ningún problema, agora pode caer en calquera momento». Ahora, que ven como algo ya irremediable que el puente se cierre para su reparación, piden que, por lo menos, no vuelva a repetirse una situación como esta.