Operación rescate en El Pernil

Susana Luaña Louzao
Susana Luaña VILAGARCÍA

AROUSA

Protección Civil liberó un gato atrapado en la verja de un bar Dos coches del servicio y agentes de Vilagarcía colaboraron en el salvamento

27 ene 2004 . Actualizado a las 06:00 h.

Iba a por el pernil y casi se queda sin pierna. Un gato con pinta de conocer la noche de Vilagarcía sufrió la pasada madrugada un percance que no olvidará en sus siete vidas. Cuando en la mañana de ayer los dueños del conocido bar El Pernil de Vilagarcía se disponían a abrir la reja del local, el rutinario trabajo se vio interrumpido por los gritos de protesta de un animal. Y por más que quisieran empujar la persiana metálica no pasaba de la mitad. Un obstáculo en forma de gato callejero lo impedía. El minimo, quizás atraído por el estupendo pernil dibujado en el rótulo del bar, buscó la manera de hincar el diente al original, y como las moscas golosas que quedaron atrapadas en el panal de rica miel, no pudo salir de la caja en la que se enrosca la persiana. Hubo que llamar a Protección Civil y a la Policía Local, que pusieron en marcha la operación rescate. Dos coches del servicio de voluntarios y varios agentes locales se trasladaron a la calle Castor Sánchez. El operativo no fue fácil. Hubo que desatornillar el letrero para poder rescatar al asustado minino, que una vez liberado no se mostraba dispuesto a salir de la ratonera. El culpable de tan espectacular despliegue resultó ser un gato negro con aspecto de andar de ronda todas las noches. La cojera con la que dio fin a la aventura dejó claro que la verja le había dañado una pierna, por lo que la policía optó por llevarlo al veterinario. Funciones dispares Policías, bomberos y voluntarios de Protección Civil tienen misiones tan dispares como auxiliar en la zona cero a las víctimas del terrorismo o rescatar gatos traviesos que no son capaces de bajar de los árboles. No hay cuerpo que se precie que no haya pasado por una experiencia similar. A los bomberos de Ribadumia ya les tocó auxiliar en Meis a un felino en circunstancias similares. La profesionalidad y la satisfacción por el trabajo bien hecho llega hasta tal punto que hace un mes, en Dinamarca, un bombero salvó la vida de un gato que estuvo a punto de perecer asfixiado en un incendio. Lo hizo practicándole el boca a boca. Mejor dicho, el boca-hocico.