AREOSO | O |
13 ene 2004 . Actualizado a las 06:00 h.YA SÓLO nos falta que alguien le ponga título a la fiebre edulcorante que nos inunda. ¡Piensa en dulce! podría rezar el eslogan siguiendo el modelo de la cerveza. La tarta de la boda del príncipe se ha convertido en un asunto de interés nacional a juzgar por las páginas y espacios informativos que ocupa. Los reposteros ya han encontrado un ganador para el concurso que convocó la Cámara de Comercio de Madrid y la Asociación de pasteleros de España con motivo de tan magna ocasión y la mejor receta fue la del madrileño Francisco José Somoza a base de bizcocho de almendras, maracuyá, frambuesa y arroz con leche y aderezada a modo de bandera nacional. Pero una nueva polémica amenaza en el horizonte. Los tertulianos televisivos nos cuentan que la Casa Real todavía no tiene claro que vaya a incluir tarta en el menú nupcial. ¿Cómo se va a permitir semejante agravio a los ilusionados reposteros del país y a una ciudadanía ansiosa de lunas de miel? Los españolitos necesitamos que nos endulcen la vida, nos la pringuen con confitura y sensiblerías y nos la vistan de color rosa pastel. El modelo Fresita se impone así que prepárense para lo que está por llegar.