El palomar Nuevo llenazo en el auditorio y oportunidad de oro para lucir las mejores galas. Mientras espera a Nancho Novo, Vilagarcía se volcó con Sara Bernhardt
12 ene 2004 . Actualizado a las 06:00 h.Curioso vínculo el de Vilagarcía y el teatro. Mientras otro tipo de ofertas culturales, tales como las actuaciones musicales en directo, van de capa caída en pubs y establecimientos hosteleros, la propuesta escénica seducía a los vilagarcianos en la casa da cultura y los vuelve locos en el auditorio. Las obras escenificadas se cuentan por éxitos, y Las memorias de Sara Bernhardt no fueron una excepción. Al margen de lo meramente cultural, el auditorio se está convirtiendo en un auténtico fenómeno social en su más pura dimensión costumbrista. La buena sociedad vilagarciana se esmera en vestir sus mejores galas para ver y dejarse ver en los prolegómenos de cada actuación. Políticos de todos los colores, figuras de la vida económica, artística y de andar por casa, no fallan en su cita con el teatro y sus convecinos. Alguno que otro se presenta con un estudiado retraso para que el respetable, ya sentado, compruebe que ocupa una primera fila. Charo López y Emilio Gutíerrez Caba lo consiguieron. El siguiente, Nancho Novo. Llamada a la conciencia de Solidaridad Internacional. Una exposición con fotos de Ramón Capotillo -fotógrafo de La Voz en Vigo- y Miguel Ángel Núñez dan voz desde ayer a los castigados indígenas en la casa de cultura.