Testimonio | Cuando el subsidio no llega María es hostelera, está en el paro y tiene un hijo pequeño. En el mejor de los casos, no comenzará a percibir la ayuda familiar hasta marzo. El corto salario de su compañero sirve de colchón
12 ene 2004 . Actualizado a las 06:00 h.?a indignación cunde entre los usuarios del Inem de Vilagarcía en cuanto se enteran de que deberán apretarse el cinturón durante no menos de tres meses antes de acceder a las prestaciones que les corresponden por derecho. «Non entendo que se retrasen tanto, a nós descóntannos a súa parte da nómina cada mes sen fallo, pero á hora de pagar o paro non teñen ningunha presa», proclamaba ayer un desempleado tras abandonar las oficinas. En muchos casos, no sólo el beneficiario concreto, sino también familias enteras, dependen de esta serie de prestaciones para ir tirando mientras no aparece otro trabajo. O, simplemente, mientras no recuperan un empleo intermitente, que les obliga a engrosar las estadísticas del paro cada cierto tiempo. María tiene más suerte. Al menos, su compañero sigue trabajando y, aunque su salario no da para mucho, sí les servirá de colchón a ellos y a su hijo pequeño. Está en paro desde que acabó el verano y, si bien ha agotado ya la prestación de desempleo, tiene derecho ahora a una ayuda familiar. En el mejor de los casos, el dinero no llegará a sus manos hasta marzo. «¿Mentres tanto de que vivo?», se pregunta María, que duda seriamente de que el único sueldo que entra en casa sea suficiente para cubrir dos meses de gastos domésticos. Su razonamiento está cargado de lógica y sentido común: «Se o que falta é persoal, e estamos falando dunha oficina do Inem, ¿como é que non contratan a máis xente?». Buena pregunta para el ministerio.