El nuevo señor de la oposición

Serxio González Souto
Serxio González VILAGARCÍA

AROUSA

Análisis | La estrategia del BNG en Vilagarcía Castro Ratón se ha desvelado como un hábil estratega, capaz de trenzar hilos entre los grupos políticos más distantes. Por primera vez, el Bloque aspira a gobernar la ciudad

10 ene 2004 . Actualizado a las 06:00 h.

Que el BNG maneja con destreza los hilos de la oposición constituye algo más que un delirio del gobierno socialista de Vilagarcía. Esta misma semana, el portavoz del PP, Tomás Fole, comentaba que la solicitud conjunta para el pleno extraordinario sobre el auditorio había sido comunicada a los independientes de Rivera por él mismo. Sin embargo, tanto el histórico líder conservador como su compañero, Jesús Diéguez, han confirmado que quien en realidad habló con ellos fue el nacionalista Xosé Castro Ratón. Y lo hizo, además, de forma muy eficiente: consiguió su apoyo efectivo para la petición, aglutinando así a todos los grupos, salvo el de gobierno, claro está, en un mismo empeño. Ratón se mueve con fluidez de un extremo a otro de la corporación, mediando incluso entre enemigos irreconciliables, como el PP e Ivil. En apenas unos meses, el portavoz del Bloque ha demostrado una enorme capacidad de diálogo y fontanería. Suya es, en buena medida, la fina red tendida en torno al PSOE, tan fina que puede abrazar sin problemas tanto a populares como a independientes e izquierdistas. Estas son algunas de las claves para entender la estrategia puesta en marcha en Vilagarcía. La mala imagen de Gago Con mayores o menores merecimientos, e independientemente de su gestión, el alcalde, Javier Gago, se ha granjeado una extendida fama de político prepotente e inflexible. La oposición aprovecha todas las ocasiones para reforzar esta impresión entre la ciudadanía. La normativa sobre el trabajo de los fotógrafos en el auditorio constituye una sofisticada operación política para ahondar en esta impresión. El Bloque ha trenzado una iniciativa cuyo mejor resultado sería, paradójicamente, que el gobierno municipal la rechazase. BNG, PP y EU piden que se convoque un pleno para revocar un acuerdo de la comisión de gobierno. Algo así vulneraría la legalidad, pero la cuestión está lo suficientemente viciada como para que el asunto se plantee en términos de intransigencia o liberalidad del alcalde. Una trampa exquisita, en la que Ravella mordió el primer anzuelo: el enfrentamiento del concejal de Cultura con Telesalnés durante el festival de Cáritas. Bofetada y pacto Ni al PSOE ni al BNG les interesa en esta primera fase del mandato un gobierno de coalición. Los socialistas vienen de una situación de mayoría absoluta cuya adaptación no es fácil, mucho menos bajo la presión de un socio de gobierno. Los nacionalistas no pueden dar un cheque en blanco a Gago ni arriesgarse a que los socialistas rentabilicen su apoyo, tal y como sucedió en Lugo. El resultado es una lucha por allanar el terreno y definir quién propondrá las condiciones de un futuro pacto. Porque, si tal acuerdo no llega a producirse, el principal beneficiario de las bofetadas de la izquierda será, sin duda, un PP cuyo candidato puede ser proyectado hacia el Congreso. La oportunidad de oro Una cosa es desgastar al PSOE y otra muy distinta que su electorado se vuelque hacia el nacionalismo.El BNG necesita demostrar su capacidad de gestión antes de los próximos comicios, y eso sólo es posible desde el gobierno. El horizonte que prepara es el del 2007. ¿Qué tal un escenario en el que PSOE y BNG empatasen a concejales pero fuese esta última la fuerza más votada?