Era un sueño, y no todos los sueños acaban bien. El del Extrugasa se convirtió en una pesadilla pronto. Apenas tardó un cuarto el conjunto vilagarciano en darse cuenta de que la de este año no era su Copa. El destino le había ido dando pistas en forma de enfermedades, sorteos desfavorables y retraso en los aeropuertos, pero fue el baloncesto el que al final dictó la última palabra. Al cuadro que entrena Jordi Fernández literalmente lo sacaron de la pista. Lo hizo, eso sí, el gran candidato a ganarlo todo este año en el baloncesto femenino español, pero el desenlace no por esperado fue menos decepcionante. Ahora, a las vilagarcianas le toca ya pensar en la Liga. Que llega ya y lo hace de forma peligrosa. El Extrugasa debe rendir visita al Rivas Futura, en un encuentro en el que debe sellar de forma definitiva su permanencia en la categoría. Habrá que confiar en que la Copa no deje una resaca mala. Por lo demás, el Celta estuvo a punto de sorprender al Barcelona, pero cayó víctima de su miedo a ganar y de la buena, y adinerada plantilla que tiene el conjunto azulgrana. Las viguesas mandaron durante muchos minutos en el marcador, y se quedaron con la miel en los labios. Sin embargo, en toda competición copera tiene que haber una sorpresa. La 42 edición no iba a ser una excepción y los cuartos de final se cobraron su primera víctima ilustre. El Cajacanarias se había colado de rondón, su victoria contra el Ros Casares no se la cree nadie, pero la experiencia de Grande y la calidad de Whitmore tumbaron al Mendibil.