El dulce desfile de los Magos de Oriente

La Voz LA VOZ | VILAGARCÍA

AROUSA

Los cortejos reales llenaron de ilusión y colorido las calles de todos los municipios de O Salnés Kilos y kilos de caramelos y música de villancicos ambientaron la fiesta

05 ene 2004 . Actualizado a las 06:00 h.

?cos de villancicos y un rastro de caramelos. Esos son los recuerdos que cada año nos quedan del paso de los Magos de Oriente por nuestras ciudades. Ayer, como cada 5 de enero, Melchor, Gaspar y Baltasar abandonaron el país de la tradición en el que viven para traer un poco de ilusión y magia al prosaico mundo terrenal. Y, al menos por unas horas, lograron su objetivo. La primera ilusión que pusieron ayer en marcha fue la de las cabalgatas. Los reyes estuvieron en todos los rincones de la comarca. En O Grove aparecieron, por sorpresa, en el colegio Valle-Inclán. En Cambados se hicieron visibles a los ojos de los ciudadanos en el lugar más noble del municipio, Fefiñáns, y a Vilagarcía llegaron por mar. Caramelos Con sus mantos ondeando en una tarde agradable y tibia, los sabios de oriente comprobaron si las ciudades han cambiado o no. Si siguen asustando a algunos niños, o no. A su paso se aglomeraron padres, hijos, abuelos y pandillas de amigos. Algunos para mirar embelesados los ricos trajes de los pajes, las sencillas ropas de los pastores, y los modernos vehículos utilizados por algunos de los integrantes del séquito real (en Vilagarcía abrían la procesión unas magníficas motos). Mientras unos disfrutaban con la vista, otros esperaban para disfrutar con el gusto. Porque si hay algo que no puede faltar en una cabalgata son los caramelos, que han cobrado más protagonismo que el oro, el incienso y la mirra que antaño recibió el niño Jesús. Tras el desfile, los reyes desaparecieron de nuevo. Y envueltos en la noche repartieron regalos. El año que viene, volverán.