El Palomar
06 dic 2003 . Actualizado a las 06:00 h.Así definió ayer el escritor Suso de Toro a los voluntarios de la marea negra. El comité de emergencia de O Grove para el Prestige quiso rendir homenaje a los miles de personas que hace un año se acercaron a Galicia para ensuciar sus manos y limpiar de chapapote nuestras playas y nuestras almas. Hubo mucha emoción en el cine Marino, hasta los topes para visualizar un vídeo que los aficionados grabaron en aquellos días duros en los que el fuel quiso entrar en la ría y que no lo hizo, según los voluntarios, por los marineros; según los marineros, por los voluntarios. Según Suso de Toro, por las gentes de una ría que habría que llamar la Ría de la Vida. El autor, que pronunció un encendido discurso, quiso diferenciar entre los marineros de A Costa da Morte, «que quedaron coas mans nos bolsos sen saber que facer», y los del sur, que salieron con sus barcos a hacer frente al chapapote. En representación de los voluntarios estuvieron Jose, de Cataluña; Juan, de Madrid; Mikel del País Vasco y Jesús de Andalucía. No querían agradecimientos, así que para equilibrar la balanza, los niños de O Grove les prometieron que si algún día pasaba una desgracia en sus tierras irían allí para ayudarles. Y les entregaron unos regalos: un cenicero con el escudo del Concello y unas figuras de unas mariscadoras. Suso de Toro, que dijo que los voluntarios habían acudido a luchar contra el chapapote y contra las mentiras de la Administración, añadió que la Carta Magna tiene que ser un ejemplo de democracia, y que para ejemplo de demócratas, el que había dado entonces el pueblo gallego. Un pueblo que no quiere olvidar. Ni la desgracia, ni la solidaridad.