Caro y barato

| XURXO MELCHOR |

AROUSA

ENTRE LÍNEAS

15 nov 2003 . Actualizado a las 06:00 h.

MI SUEGRO siempre cuenta un chiste que a mí me encanta. Habla de dos amigos que se encuentran y uno le dice al otro que todos los días come en un restaurante baratísimo. «Por tres euros -le cuenta- me dan una tapa de jamón, dos platos a reventar, postre, café, copa y puro». «Eso es mentira», le replica el otro y el primero le espeta «es mentira, ¿pero a que es barato?» Con esto de las tasas municipales pasa un poco lo mismo. No hay concellos baratos, hay concellos que no ofrecen ningún servicio más que el agua y la basura. Y no siempre de forma satisfactoria. Los ayuntamientos no deben estar asfixiados económicamente. Debemos pagar nuestros impuestos sin racanear. Sólo así podremos exigir. El que quiera buenos servicios y sin poner un duro que se vaya a vivir al mismo país que el del chiste del restaurante.