Un albornoz con destino a Irak

Alfredo López Penide
López Penide PONTEVEDRA

AROUSA

MANUEL FERNÁNDEZ-VALDES

Crónica | Previsiones logísticas del Ministerio de Defensa para la Brilat A escasos días de que las tropas españolas desplegadas en Diwaniya inicien un retorno escalonado, el Gobierno anuncia el próximo envío de una remesa de batas para el baño

14 nov 2003 . Actualizado a las 06:00 h.

Cuando las tropas pontevedresas de la Brilat abandonaron territorio español, allá por los meses de julio y agosto, el Ministerio de Defensa se encontró en una grave tesitura: las existencias de albornoces eran, por aquel entonces, insuficientes. Ahora, apenas a unos días de que comience el regreso de las tropas -previsto para principios y mediados del mes de diciembre-, el Gobierno anunció la adquisición de una nueva remesa de estas prendas de vestir. Los soldados, que conviven habitualmente con temperaturas superiores a los 40 grados centígrados a la sombra, tienen previsto recibir los albornoces próximamente. Eso sí, las recurridas batas de baño serán trasladadas a la base de Diwaniya en un vuelo de sostenimiento. Un simple vistazo al botiquín y al listado del equipo individual suministrado por el Ejército a sus soldados basta para echar en falta algo de uso tan común como los profilácticos. Eso sí, entre otros complementos, los militares disponen de comprimidos depuradores de agua, cápsulas de paracetamol -nada de ácido acetilsalicílico-, protectores labiales, apósitos y vendajes. Aparte del botiquín, el Ejército ha suministrado a sus tropas con un bolsa de aseo, pero por ahí, entre la pastilla de jabón, el cepillo de dientes, los útiles de afeitado y los artículos para la limpieza del calzado, tampoco aparecen los preservativos. Claro está, donde tampoco van a aparecer es entre el equipo básico o el de combate de los militares. Por cierto, Defensa tiende a discriminar a los hombres con respecto a las mujeres, porque cómo si no se explica que los primeros sólo dispongan, dentro de lo que es el equipo básico entregado a cada soldado, de cuatro calzoncillos tipo slip y las segundas lleven siete bragas, además de tres sujetadores. Lo cierto es que si algo puede definir al Gobierno a la hora de aprobar la misión de Irak es la de ser previsor. Así, junto a prendas de vestir especialmente acondicionadas para el clima árido del desierto, cada miembro de la Brilat ha sido equipado -además de chalecos antifragmentación y antibala, casco de campaña, o gafas de visión diurna (sic)- con todo tipo de prendas para soportar el frío o las condiciones climatológicas a la intemperie. En total, el importe total de los efectos para la Operación en Irak asciende a 2.502 euros, y «ha sido costeado en su totalidad por el Ejército sin cargo alguno para el personal», aclararon desde el Ministerio de Defensa.