Esos extraños círculos

La Voz

AROUSA

ALEJANDRO RODRÍGUEZ

Algo deben de tener de especiales las rotondas que han protagonizado muchas páginas periodísticas. Desde que copiamos de los europeos esos extraños círculos que te obligan a parar cada veinte metros en las carreteras siempre han dado que hablar, ya sea por la cantidad de coches que acaban empotrándose en sus hermosos jardines, ya por las ocurrencias de algunos concellos que las sitúan en los puntos más impensables. Yo ya caí alguna vez en la tentación de preocuparme por esas circunferencias que ahora se llaman rotondas y que en tiempos de Maricastaña eran glorietas, y hoy tampoco pude resistirme a caer de nuevo en el vicio. Lean las siguientes líneas y sepan por qué. Todas en obras Las rotondas de Vilagarcía aparecieron en los últimos días en obras, todas ellas. Se podría pensar que el Concello estaba acondicionando sus jardines interiores, pero no, porque también las del puerto están levantadas. Un expediente X que reclamaba una investigación periodística. Pues bien. Los jardines de la que hay en las Carolinas se levantaron para colocar encima una escultura de Conde; la de la plaza de la Marina Española está en pleno proceso de sustitución del cemento por adoquín, y las del puerto están cambiando de posición para facilitar la curva a los camiones. Misterio resuelto.