El instituto de Boiro protesta por el mal olor de la planta de concha de mejillón

Ana Gerpe Varela
Ana Gerpe RIBEIRA

AROUSA

S. BALVÍS

La dirección del centro de Espiñeira notificó al alcalde que el hedor llega a las aulas El gobierno boirense reconoce que la factoría cumple su promesa de trabajar sólo por las noches

20 sep 2003 . Actualizado a las 07:00 h.

El ejecutivo boirense que preside el nacionalista Xosé Deira Triñanes está dispuesto a decretar la paralización de la actividad industrial de la empresa Aleco si el mal olor impide a los alumnos del Instituto de Espiñeira, próximo a la fábrica de tratamiento de concha de mejillón, acudir a clase con normalidad. Los responsables municipales dieron ayer a conocer sus intenciones, después de haber recibido un escrito del centro educativo en el que la dirección comunica que tanto en el mes de agosto como durante la primera quincena de este mes, en el interior del edificio se detecta un fuerte olor. En el texto remitido al Concello por los docentes, éstos señalan que el pasado día 1 contactaron con un fontanero para buscar una solución al problema antes del inicio de las clases. En esta primera visita, el profesional comunicó a la dirección que el hedor se debía a la existencia, en las cañerías, de materia orgánica acumulada por la falta de uso durante la temporada estival. Después de dos semanas de intensas labores de limpieza, el olor persistía por las mañanas y se eliminaba conforme pasaban las horas y se ventilaba el inmueble. Los profesores explican en su nota que el día 16, cuando abrieron el instituto: «Percibimos unha intensidade tal no olor que facía insoportable a estancia no centro». Ante esta situación volvieron a llamar al fontanero, quien les dijo entonces que la causa del hedor había que buscarla en la red de alcantarillado a la que vierte el Instituto de Espiñeira. Dado que el problema parece ser ajeno a la escuela, los responsables optaron por dirigirse al alcalde para pedirle que resuelva la anomalía con la mayor brevedad posible. De hecho, la actividad lectiva, que debe comenzar mañana, podría suspenderse si los profesores observan que el ambiente es irrespirable. Ante la posibilidad de que la existencia de malos olores entorpezca la actividad educativa, Xosé Deira advierte que su equipo no está dispuesto a consentirlo y, por lo tanto, decretará la paralización de la actividad en Aleco. Cabe señalar que la fábrica tiene un mes de plazo, dado por el gobierno, para resolver los problemas de malos olores. Sin embargo, transcurridas dos semanas desde la cuenta atrás, continúan las denuncias vecinales porque resulta difícil respirar en los núcleos próximos a la factoría. Deira Triñanes reconoce que Aleco, tal y como prometieron sus gerentes, ahora sólo desarrolla su actividad por las noches. Lo que ocurre es que el hedor persiste durante el día.