Horacio Gómez fue concejal en el anterior mandato pero abandonó el cargo tras una efímera carrera política en la esfera municipal. Ventura Pérez Mariño era abogado por entonces tras su etapa de juez de la Audiencia Nacional. Es posible que no hubiera pensado por aquellos tiempos en la posibilidad de aspirar a la alcaldía de la ciudad en la que nació. A diferencia de Gómez ya había tenido un escarceo con la cosa pública al ser elegido en 1993 diputado del PSOE por Lugo, que abandonó entre críticas al partido que después lo repescó. Ambos personajes se vieron las caras en la tarde del quince de junio, al día siguiente de la elección de Pérez Mariño como alcalde. El nuevo regidor acudió en su coche particular a Balaídos después de recoger a dos chavales con deficiencias psíquicas en el colegio San Rafael para que acudieran con él al estadio. Falta por saber si la imagen podrá repetirse en los encuentros de la Liga de Campeones dado el enfrentamiento que ambos han protagonizado y que en el futuro va a tener difícil salida. Por parte municipal se ha pretendido demostrar que las demandas del Celta no van a ser aceptadas cuando consideren que no deben serlo al margen del apoyo mediático, político y de distintos sectores sociales. Gómez ha llegado en este asunto hasta el final y ayer hizo lo que era previsible para evitar que la crisis pudiera pasarle factura si los encuentros se jugaban fuera de la ciudad. En su etapa política el presidente del club se apuntó para participar en la gestión municipal si el PP lograba la alcaldía. Una vez constatado el fracaso se integró en la Diputación y poco a poco fue soltando lastre hasta que al final dimitió. En esa experiencia llegó a la corporación su director general, Alfredo Rodríguez, quien sin duda nunca pensó que sería la plataforma para después convertirse en el alcalde de Nigrán.