AREOSO | O |
26 ago 2003 . Actualizado a las 07:00 h.NO hace falta que yo les cuente qué les puede pasar si no pagan sus facturas: o que el banco se queda con su casa o que la concesionaria se les queda con el coche, por ejemplo. Pues sepan que si el moroso es su Concello, no pasa nada. La Administración tiene patente de corso para empeñarse hasta las cejas y los cargos públicos lo aplican sin ningún pudor. Sólo en los casos más extremos -en Vilanova pueden presumir de ello- llega a intervenir el juez y ordena el embargo, pero tiene que llover mucho antes de que caiga ese chaparrón. El dinero público se gestiona alegremente y no sólo porque se despilfarre -que por supuesto- sino también a la hora de afrontar las deudas. En O Salnés estamos viendo estos días claros ejemplos. Los números rojos de la Mancomunidad son más rojos que nunca y los Concellos empiezan a tomárselos como algo normal. Se embarcan en proyectos millonarios, que están muy bien, pero se olvidan de que hay que pagarlos. Y qué quieren que les diga de Vilanova, donde están al borde de la quiebra. Pero señor alcalde, no se apure, que nadie le va a exigir responsabilidades.