Las motos que no son acuáticas

| SUSANA LUAÑA |

AROUSA

TUVIERON que morir dos jóvenes para que las autoridades vigilaran de cerca la actividad de las motos acuáticas y persiguieran sus infracciones. No ocurre lo mismo con las que circulan por tierra. Me dirán que los agentes de seguridad ciudadana las miran con celo y que con este motivo se han puesto en marcha fuertes campañas para que los jóvenes circulen con casco. Pero nada se dice de los ruidos que provocan y de las barbaridades que cometen a veces sus conductores confundiendo las calles con un circuito de motocross. Ocurrían antes en Marxión y lo sufren ahora los vecinos de O Piñeiriño. Y en A Illa, los osados motoristas campan a sus anchas por las playas pasando ampliamente de los bañistas. Si lo hace una moto acuática en seguida se formula una denuncia. Las motocicletas, en cambio, quedan impunes. ¿Y no hay también una normativa que castiga los excesos de ruidos?