AREOSO | O |
19 ago 2003 . Actualizado a las 07:00 h.ESTA tarde arriban a Vilagarcía dos polizones más. Son gente joven, africanos, chavales de países que nos suenan de aquellas películas de sesión de tarde, esas en las que Tarzán se hinchaba a mazar en los negritos malos. O lo que es peor, conocemos sus nombres a través de sórdidas matanzas, trazadas por manos blancas y antiguas, que acaban olvidándose en cuanto Pocholo y su troupe de payasos catódicos inundan la pantalla. El más atrevido habrá abierto incluso un mapa para marcarse unas vacaciones en plan safari. En cualquier caso, por aquí arriba nos suele importar poco más que un bledo lo que suceda en tan calurosas latitudes. Y, por supuesto, el destino final de quienes arriesgan el cuello por huir del negro pozo que hoy es África nos la trae al pairo, que diría el navegante. Es curiosa la solución que aporta la Ley de Extranjería para estos casos. La siguiente escala del buque es Francia. Por lo tanto, los polizones serán desembarcados si piden asilo. La solicitud les será denegada, claro, y automáticamente pasarán a vagar por nuestras calles sin poder legalizar su situación, ni retornar a sus países. Sólo nos acordaremos de ellos si su vida acaba mal. Bonito panorama.