Donde se ponga Fraga...

La Voz

AROUSA

El palomar Los domingos del Albariño Cambados se parecen a Marbella. Muchas caras conocidas, mucho modelito y mucha prensa. Eso sí, a ritmo de gaita

04 ago 2003 . Actualizado a las 07:00 h.

Yo no sé que tiene el presidente de la Xunta pero en Cambados sigue siendo el rey. Una palabra suya basta para arrancar aplausos y poner orden. La anécdota ocurrió en el pazo de Torrado. Hablaba la ministra de Sanidad quien, por cierto, dio un pregón de lo más documentado sobre Cambados y su tradición. Pero a la ministra se le oía mal, primero, porque el equipo de megafonía dejaba mucho que desear y, segundo, porque el público del fondo no paraba de hablar. Fraga y Marisol Bueno ponían cara de póker pero el ruido seguía. Con la autoridad que desprende el presidente, en cuanto cogió el micro ypidió que «non berraran tanto», el personal se calló. Sin ganas de amor La que no dio discursos fue Norma Duval, aunque en todo momento se mostró muy animosa y conversadora. Atendió a la prensa con oficio, contestando a esas preguntas absurdas que a veces tenemos que hacer sobre el amor, los hijos y todas esas cosas del corazón. La vedette dejó claro que de la familia no quería hablar y nos dijo que se encuentra en un momento dulce y sin ganas de amor. ¿Y sabían que Norma ya estuviera en Cambados hace años de gira? Pues, después del domingo le quedaron ganas de volver. El tipazo de la Duval Y si vuelve, seguro que ellos estarán encantados. De momento, los afortunados que más disfrutaron de su compañía fueron Tourís y Núñez Feijóo que la flanqueaban en la mesa. Otros se tuvieron que conformar con mirar los toros desde la barrera con sana, ¿o no?, envidia. Y es que la Duval está que se sale. En plena madurez luce un figurín que ya lo quisieran para sí las veinteañeras. Y el vestido lo dejaba bien a la vista. Pero bueno, hay más mujeres después de Norma. La que ya es un clásico en el Albariño es Marisol Bueno, inseparable de Fraga y con sus inseparables gafas de sol. Ya se sabe que son una parte imprescindible de su atudendo pero nunca le había visto yo el modelito fashion color azul metalizado que trajo al Albariño. Ni para comer se las sacó. Junto a Norma y Marisol estaban la ministra y la conselleira, pero ellas, sin estridencias. Pernas con sandalias Entre los hombres, sobre todo si tenían cargo, predominaba el traje y la corbata aunque algún ex concejal había por allí también de camiseta. Otro que desentonaba era Antonio Pernas pero, en su caso, por elegante y estiloso: chaqueta blanca y sandalias. ¡que no se diga que el saber vestir es sólo llevar corbata! Un diseñador, empresarios, artistas... de todo un poco había por allí pero, sobre todo, políticos y, sobre todo, del PP. (Menos mal que se acordaron de Manolo Paz y el instituto Cabanillas y les tocó uno de los galardones). Tourís dice siempre que la Festa do Albariño es de todos pero, visto lo visto, parece más un mítin popular que otra cosa. Pío Cabanillas, Louzán, Albor, conselleiros habidos y por haber y muchos ediles. Entre este maremagnun popular alguno había de la oposición. De Cambados pocos años hubo tantos: Roque Durán, Pillado, Olga, Tabuyo, Álvaro. De fuera, estuvo el alcalde de A Illa que volvió a demostrar que no tiene problema en compartir mesa y mantel con sus homólogos de Meaño y O Grove, aunque sean del PP. Por nada del mundo quiero yo sembrar dudas infundadas, pero la maldad se comentaba en la comida, y yo se la cuento a ustedes. El segundo premio del Albariño fue para Agnusdei, ya saben la bodega de Horacio Gómez que, según se dice, comparte con algún jefazo del PP de O Salnés. Y claro, hubo chascarrillo.