El enemigo en casa

| XURXO MELCHOR |

AROUSA

ENTRE LÍNEAS

09 jun 2003 . Actualizado a las 07:00 h.

Dirección: Rey Daviña, 10, 1º izq. 36600 Vilagarcía Correo-e: En 1948, la Organización de las Naciones Unidas (ONU) promulgó la Declaración de los Derechos Humanos (DDH). Derechos universales, inviolables e inalieables que, a pesar de las apariencias, no derivan de la autoridad de la ONU ni de Estado alguno, sino de la persona. Los poderes públicos no inventan los derechos humanos, por eso la DDH -como es lógico- tampoco contiene el fundamento antropológico y ético de los mismos. El Estado democrático sería totalitario -y erraría- si pretendiera otorgar el fundamento -porque estaría concediendo algo que le excede-; en cambio, acierta cuando se limita -y no es poco- a reconocer, respetar, organizar, tutelar y promover aquellos derechos. Hacer patente tal fundamento -la trascendencia de la persona, su relación esencial con Dios- es papel propio e intransferible de la Iglesia Católica. El Papa Juan Pablo II no se calla y afirma que este fundamento es la fuente primera de la dignidad y los derechos del hombre. Declaración de Derechos Humanos: de entre todos, uno -principal-: el derecho a la vida -de ahí la importancia de dotar de estatuto jurídico al embrión-. Y otro -neurálgico- con categoría de test fiable para la observancia de los demás: el derecho a la libertad religiosa. Xusto Otero, Vilagarcía TOMÁS FOLE ha conseguido que el PP remonte el vuelo en Vilagarcía. Sumó 800 votos más, recuperando 400 a Rivera Mallo y otros tantos al PSOE. Todo el mundo lo vio. Todos, menos sus enemigos, claro. Los verdaderos enemigos. Los que no tienen el carné socialista o del Bloque. Vamos, los que presumen de gaviota. El peor enemigo siempre está en casa. Y eso es lo que le está pasando a Fole. Él dio la cara en un momento más que delicado, se la jugó y le fue bien. Hoy en día cuenta con el apoyo indiscutible del PP en Pontevedra y en Santiago. ¿Por qué hay entonces compañeros que quieren revolverle el gallinero? Precisamente ahora, cuando por fin los populares pueden empezar a sonreir y ver la pena en la casa del hasta ahora victorioso PSOE. Fole debe guardarse bien las espaldas. A la hora del triunfo todos quieren mojar en la salsa.