Guerra a las barreras

AROUSA

AREOSO | O |

05 jun 2003 . Actualizado a las 07:00 h.

UNA BUENA noticia, sin duda. La Mancomunidade do Salnés empieza a tomar en serio el problema de las barreras arquitectónicas. De momento va a realizar un estudio para evaluar las necesidades que hay en los distintos ayuntamientos y, con los datos en la mano, planificar las actuaciones y obras más urgentes. Me temo que hay mucho que hacer y que el presupuesto se quedará escaso, pero por algo se empieza. El problema ya no surge tanto en la nueva construcción, porque los edificios modernos -sobre todo si son públicos- sí suelen estar acondicionados para las necesidades de los discapacitados físicos (aseos, accesos, ascensores, etc). Lo más complicado es adecuar las calles y edificios que se han hecho hace años sin tener en cuenta a esa minoría que son los minusválidos físicos. En O Salnés sigue habiendo demasiados bordillos, pocas rampas y los semáforos con señales acústicas para ciegos son casi una extravagancia. Los accesos para las sillas de ruedas siguen siendo la gran asignatura pendiente, y no sólo para los minusválidos. Quién no ha tenido dificultades alguna vez para dirigir el coche de su hijo o su sobrino por la vía pública. Un ejemplo. No intente visitar las ruinas de Santa Mariña (Cambados) con un bebé, porque tendrá que quedarse en la escalera. No es fácil. Hay que poner empeño e invertir mucho dinero, y ya se sabe que las obras de eliminación de barreras arquitectónicas no visten como un auditorio o un puerto deportivo. La mancomunidad ha dado un paso importante, pero no nos engañemos. Por mucho que haga la Administración, lo fundamental siempre será la solidaridad ciudadana, y de eso hace falta mucho.