En algunas papeletas ribadumienses figura un mensaje en el que se desea suerte a los candidatos y se encomienda a Dios la resolución del dilema electoral
28 may 2003 . Actualizado a las 07:00 h.?legir entre el alcalde de toda la vida y el partido de los amores no es tarea sencilla. Y este fue precisamente el dilema que el pasado domingo se le planteó a muchos ribadumienses. Por un lado, Nené Barral, ese entrañable alcalde al que el pueblo «votou co corazón» tal y como él mismo afirmaba después de su victoria. Y en el otro bando, el PP, partido por excelencia que siempre conseguía la mayoría absoluta y que ya lleva dos años gobernando sin su tradicional cabeza de lista. Ante esta situación, hubo quien optó por buscar una solución intermedia y en muchas de las papeletas declaradas nulas se podían leer ayer razones como «suerte Nené y Salomé y como soy amigo de los dos que mi suerte la decida Dios». Fue precisamente el recuento oficial de Ribadumia el que creó una mayor expectación entre los representantes de los partidos políticos. Y todos los presentes quisieron acercarse para ver de cerca los ahora ocho votos de la discordia, porque, hasta ayer y según el acta de la mesa, sólo eran siete las papeletas por las que PP e independientes se peleaban. Sin embargo, los populares comprobaron que había una más susceptible de ser impugnada y la añadieron a su recurso. La jornada estuvo también llena de todo tipo de anécdotas fruto del desconocimiento de algunos presidentes de mesa del proceso. Así, los integrantes de la junta tuvieron que corregir todo tipo de errores porque faltaban actas finales del recuento o se habían olvidado de poner el número de votantes. En cuanto a los votos, hubo algunos de Meaño que cogieron las papeletas de Sanxenxo y una señora que se equivocó de mesa al votar.