Rojo inglés a media asta

La Voz

AROUSA

V. M.

Los próceres vilagarcianos han decidido entregar el cromatismo de la ciudad al tono británico. Pero, ¿dónde están las grúas para rematar la faena? El asunto huele a votos

13 may 2003 . Actualizado a las 07:00 h.

Primero fue la Casa do Concello. Muchos fueron los colores llamados a la timba, pero pocos los escogidos. La cosa estaba entre el rojo inglés o el bermellón que tanto se le parece, y al final éste ganó la apuesta. Como no hay uno sin dos, ni dos sin tres, los próceres municipales parecen ahora dispuestos a dar rienda suelta a la identificación de la ciudad con ese pasado británico que tanto adorna las conversaciones en los bares. Si en Vilagarcía son ingleses, toma rojo inglés. Los semáforos han sido los primeros en caer. ¿Qué otras piezas del mobiliario urbano les seguirán bajo la brocha? Claro que, antes de buscar nuevos objetivos, las brigadas municipales harían bien en repasar los semáforos de la city como es debido, porque esto que lucen ahora es una media asta que a nadie puede contentar. ¿Por qué? ¿dónde? ¿cuándo acabarán de pintarlos? Una sospecha me embarga. ¿Será por ventura cosa de las elecciones? ¿Tal vez se ha aprovechado la maquinaria para más elevadas empresas, de tal forma y manera que el rojo inglés ha llegado hasta donde llegan los más altos de los funcionarios empuñando brochas y rodillos? Ah, mucho nos tememos que en pleno furor electoral, las másquinas de todas las Administraciones habidas y por haber se encuentren en primera línea de la refriega por los votos. Ya saben, ese bache que arreglan cada cuatro años, esa pista de la que alguien se acuerda después de un lustro... La prueba palpable de todo ello es el vallado del río do Con a su paso por A Xunqueira. Seguramente su atención se distraiga con el cuerpo serrano del vecino que tan alegremente se solaza en la imagen que acompaña a estas líneas. Pero las verdaderas protagonistas del momento son esas barandillas que luce el paseo. Están a buena altura, como mucho a la cintura de cualquier operario, y ya se ve que, aquí sí, las han pintado al completo. El poderío del rojo inglés también se ha adueñado de otras piezas. Vean, si no, el bañador y las deportivas que calza el joven. En cualquier caso, esa es otra historia...