El crucero «Saga Pearl» atracó en Vilagarcía, donde se organizó una recepción para sus pasajeros. Al otro lado de la ría se juntaron los funcionarios de las cofradías
12 may 2003 . Actualizado a las 07:00 h.Pero qué suerte tienen algunos. Ajenos a todo lo que sucede en el mundo. Incluso, por muy extraño que parezca, a la campaña electoral. Durante unos pocos días, una única preocupación: disfrutar lo más posible de los lujosos servicios que ofrece el crucero Saga Pearl . ¿Apetecible, verdad? Pues éste es el plan al que se sumaron los casi 296 pasajeros de ese buque que el domingo atracó en Vilagarcía. Era esta la primera vez que el barco atracaba en el puerto arousano. Y como bienvenida, la empresa consignataria del buque, Gerardo Prego Carregal, preparó una recepción con la que agasajó a tripulación y pasajeros. Un acto que no se quisieron perder ni el alcalde de Vilagarcía, Javier Gago , ni el presidente de la Autoridad Portuaria, Benito González Aller . Y es que se impone el cuidar, con todo el mimo posible, a los buques de pasajeros que se acercan hasta los muelles vilagarcianos. Se impone porque cada vez son más. La comarca arousana se ha convertido en escala obligada de muchos de los cruceros de lujo que circulan por nuestros mares. La llegada de este tipo de buques a los muelles es cada vez más frecuente. Una buena noticia, no sólo para el puerto, sino en general para el turismo gallego, puesto que son frecuentes las excursiones que se organizan desde aquí hasta distintos puntos del territorio de la comunidad. Otros que también estuvieron de celebración fueron los funcionarios de las cofradías de toda Galicia. Alrededor de cuarenta trabajadores se reunieron el pasado sábado en el hotel Río Azor, de Ribeira, para celebrar su comida anual. No resulta muy difícil imaginar cuál fue, con toda seguridad, el tema estrella de sus conversaciones. Los meses grises que nos trajo el Prestige , y especialmente a este colectivo que los vivió muy de cerca, seguramente actuaron como telón de fondo de esta reunión que celebran cada año de manera itinerante en un punto de la costa gallega.