Mirando al pajarito

Rosa Estévez
R. Estévez VILAGARCÍA

AROUSA

Unos minutos o unas horas. Los candidatos de la comarca se han pasado posando el tiempo necesario para lograr que su foto electoral fuese perfecta. Juzguen ustedes

08 may 2003 . Actualizado a las 07:00 h.

?os políticos son seres especialmente susceptibles cuando se acerca la campaña electoral. Y aunque todos saben que la batalla de las urnas no se gana en quince días, todos hacen un esfuerzo especial porque todo salga, al menos durante estas dos semanas, impecable. Y así, impecables, aparecen los 49 candidatos de la zona sur de la ría en sus carteles electorales. Algunos seducen al posible elector con una sonrisa. Otros apuestan por la seriedad como arma de conquista. Y es que, aunque la cara no siempre es el reflejo del alma, sí es una tarjeta de presentación que hay que tener en cuenta. Y eso lo tienen muy claro los responsables de imagen de partidos como el PP, del PSOE y del BNG, que han atado y bien atado los carteles electorales de sus cabezas de lista. Y esos criterios no siempre coinciden con la opinión de los que, al final, van a dar la cara. «Hombre, yo echo de menos algunas partes de mi cara, porque me han cortado la parte superior de la cabeza y uno de los lados», explica Javier Gago, aspirante socialista a la alcaldía de Vilagarcía. No es la primera vez que posa para un cartel electoral, y por eso la sesión fotográfica fue corta. Siguiendo el manual de estilo de su partido, utilizó las manos para dar una imagen reflexiva. Para el vestir, Gago no siguió más indicaciones que las de su mujer, que «siempre ha sido mi asesora de imagen, y en esta ocasión también». Bigote recortado Uno de sus contrincantes, el nacionalista Castro Ratón, tampoco pasó mucho tiempo bajo los focos. Llegó al estudio fotográfico mentalizado de que «nese momento, no fondo, non deixamos de ser unha especie de top-model». Con el bigote recortado y cubierto por una ligera capa de maquillaje, se sentó y se levantó minutos después «sen que ninguén me mandase repetir nada». Invirtió, más o menos, el mismo tiempo que el alcalde de O Grove, el popular Miguel Pérez, que dijo haber empleado «medio minuto» en ser retratado junto con una de sus elegantes y coloridas corbatas. Los que tuvieron que repetir, repetir y repetir fueron los fotógrafos de Francisco López, Chesqui . El líder de IdeG se pasó una tarde y una mañana buscando la imagen deseada. Y el resultado lo ha dejado totalmente satisfecho. «Home, os que non somos guapos temos que conformarnos con saír favorecidos». Y, en su caso, se ve bien, mejor que nunca. La que no se acaba de encontrar en la foto electoral es Salomé Peña. Pero la candidata del PP a la alcaldía de Ribadumia asegura que eso no es nada nuevo, ya que «nunca me vexo ben nas fotos». De entre todas las que le hicieron escogió aquella «na que mellor me topaba», como cuando tuvo que elegir la imagen con la que iba a inmortalizarse en la orla de la facultad. En Esquerda Unida, lo de las fotos electorales va a otro ritmo. Cada candidato escoge a un fotógrafo «de confianza», al que se enfrentan con una única premisa: «ir elegantes pero informais, naturais». Así lo dice Juan Fajardo, candidato en Vilagarcía. Por las gafas y los dichosos brillos, tuvo que estar tres horas sentado ante el objetivo, con su tradicional chaqueta negra y con una camisa roja, «porque nós somos os máis rojos ». No fueron los brillos los culpables de que el candidato del PSOE en A Illa, Manuel Vázquez, tuviese que vivir dos sesiones fotográficas. El extravío de las primeras imágenes hizo que tuviese que volver a acomodarse ante la cámara, vestido a todo correr «despois de saír do concello».