Las viviendas se levantarán en el solar del Salón Varietés y en la plaza de Galicia Las obras afectan a tres de las tiendas más antiguas de Vilagarcía, como la joyería?Silva
21 abr 2003 . Actualizado a las 07:00 h.Después del cierre de la Chichirica, las tiendas más antiguas de Vilagarcía corren el riesgo de desaparecer al haber comprado una constructora el edificio en cuyo bajo se asientan. Se trata del inmueble situado frente al Lara, en la intersección entre Padre Feixóo y Rey Daviña. En el bajo atienden al público dos mercerías históricas y la joyería Silva, que abrió sus puertas en el año 1888. En realidad los propietarios de dichos establecimientos, que ocupan los bajos en régimen de alquiler, tienen derecho a mantener el contrato de arrendamiento después de las obras, pero no todos los tienen claro. Al menos los propietarios de la joyería Silva no saben aún si seguirán o si pondrán el candado a una de las tiendas más emblemáticas de la ciudad. El primer cine El que sí es seguro que será derribado es el edificio del primer cinematógrafo de Vilagarcía, el Salón Varietés, un inmueble que tiene más valor sentimental que artístico, ya que el antiguo edificio de la plaza de Ravella no figura entre los bienes a conservar del Concello. La inmobiliaria que se hizo con el solar no tiene, por lo tanto, obligación de conservar ni siquiera la fachada, y únicamente deberá reducir su altura a un máximo de cinco plantas y retranquear la entrada hasta hacerla coincidir con el edificio que tiene enfrente, el que antes ocupaba la Cámara de Comercio. Con la construcción de un bloque de viviendas en el solar desaparecerá un inmueble que fue construido en el año 1908 para acoger la primera sala estable de cinematógrafo en Vilagarcía. El salón sufrió dos incendios a lo largo de su historia, el primero sólo dos años después de su apertura y el segundo, en 1920. Entonces se aprovecharon las obras para ampliar las instalaciones, con un aforo de 554 personas. El proyecto corrió a cargo de uno de los arquitectos más prestigiosos del momento, Antonio López, que construyó la fachada modernista que aún se mantiene en la actualidad. Con la apertura del Salón Vilagarcía y más tarde el Fantasio y el Cervantes, el Varietés dejó de ser utilizado como cine, y en la guerra civil hizo las veces de cuartel. Luego quedó reducido a almacén de muebles.