Los hombres de mono blanco y la logística del chapapote han pasado a ser una imagen cotidiana. Desde A Lanzada a Con Negro sigue la resaca del 13-N
12 abr 2003 . Actualizado a las 07:00 h.?as playas están limpias pero, ni mucho menos, estamos ante una situación de normalidad. Nada puede ser igual después del 13 de noviembre de 2002 y en O Grove, especialmente, la tragedia sigue estando muy presente. Un recorrido por San Vicente ofrece una buena muestra de ello. Los hombres y mujeres ataviados con el mono blanco han pasado a convertirse en parte del paisaje y los contenedores han quedado en la costa como testigos de la batalla que se libra desde hace cinco meses contra el legado del Prestige. La ruta bien podría empezar en A Lanzada donde se concentra buena parte del operativo logístico. En el aparcamiento norte -la antigua pista de aterrizaje- se apilan docenas de contenedores de obra, ya casi todos vacíos, junto a las casetas donde se han improvisado vestuarios y aseos para los trabajadores.Resulta muy fácil seguir la huella del chapapote. Sin dejar la carretera de la costa y sin bajar del coche, desde la playa de Area da Cruz hasta las de Con Negro, se pueden ver los contenedores alfombrados con plásticos negros que nos recuerdan que allí llegó el fuel, y que puede seguir llegando. Negra sombra Pasando el puerto deportivo de Pedras Negras, queda al descubierto un hermoso paraje y, también, la negra sombra que el chapapote dejó en las rocas y en el hasta hace poco flamante paseo peatonal. Las mareas vivas de diciembre hicieron que el combustible llegara muy arriba, aunque no tanto como para alcanzar la placa que Fraga descubrió en octubre. Alguien se encargó de salpicar el símbolo institucional. A medida que se avanza en el trayecto y más espectaculares son las vistas a la ría y al océano, más queda en evidencia lo que supuso la marea negra en esta esquina de Galicia. Lejos queda aquel trasiego de gente, contenedores, capachos y el intenso olor a petróleo que invadía la zona no hace tantos meses. Hoy ya no hay basura y el brillo acharolado de las piedras se ha convertido en un negro mate que esta semana se ha empezando a sacar con mangueras de agua caliente a presión. Siguiendo camino nos topamos con las alambradas de la Brilat, que nos recuerdan que llegamos a una zona restringida. Hoy ya no lo es tanto. Ha tenido que haber una desgracia para que los civiles tomasen un territorio exclusivo del Ejército.