La especie asiática que inunda el río Ebro no puede afectar a las bateas arousanas, ya que la salinidad de cualquiera de las rías gallegas mataría sus larvas
08 ene 2003 . Actualizado a las 06:00 h.Eran tres remolcadores catalanes los que hoy preveían instalarse en el puerto de Vilagarcía para contribuir, con un método experimental, a la recogida de fuel en el mar. Sin embargo, ayer la Consellería de Pesca instó ayer a Marina Mercante a buscar un puerto de carácter «máis oceánico» -marcadamente A Coruña- ante el riesgo de que los buques pudiesen portar en sus cascos larvas de mejillón cebra, una plaga en el Ebro. ¿Cómo es? Se trata de un molusco bivalvo de agua dulce, originario de los mares Negro y Caspio, en realidad grandes lagos. Tiene forma triangular, sólo alcanza los tres centímetros de largo y posee un dibujo irregular de bandas blancas y oscuras, que le da nombre. En ningún caso es comestible. ¿Dónde está la plaga? A partir del siglo XIX se extendió por amplias zonas de Europa Central y Occidental, a través de la navegación de sus ríos. También ha colonizado ríos, lagos, lagunas y embalses de América del Norte. En España, los catalanes detectaron hace poco más de un año su presencia en el río Ebro, en Tarragona. Seguramente llegó allí en alguna embarcación infestada de larvas, pegadas al casco o en los tanques de lastre. ¿Cuál es su efecto? Las larvas tienen una gran capacidad de dispersión, facilitada por la navegación fluvial, y por tanto de colonización de ecosistemas de cauces de agua dulce. Se reproducen prácticamente cada mes, constituyendo una verdadera plaga. El mejillón cebra se alimenta de fitoplacton y compite con otras especies autóctonas. Es capaz de cubrir y tapizar todo el sustrato que encuentra a su paso: lecho fluvial, cantos rodados y vegetación de ribera. Pero también construcciones hidráulicas de todo tipo, depósitos, tuberías, embarcaderos, cascos y motores, plantas potabilizadoras y prácticamente cualquier elemento artificial que se ponga a su alcance. ¿Puede vivir en el mar? Se ha detectado en aguas salobres de baja concentración salina: no más de tres gramos de sal por mil gramos de agua. En ningún caso sobreviviría en las rías gallegas, cuya salinidad normal es superior a las treinta unidades por mil. Ni siquiera en circunstancias excepcionales, como grandes lluvias y riadas, la concentración de sal baja de diez. De hecho, la principal zona de producción de mejillón de Cataluña está en el entorno del Delta del Ebro, y no ha surgido ningún problema. ¿Hay algo más? El veto de la Consellería de Pesca constituye una medida realmente pionera, ya que no existe ningún protocolo internacional para la inspección y limpieza de cascos de buques, que es donde la Xunta teme que viajen las larvas, como sí existe para la revisión de sentinas. De hecho, no se realiza ninguna comprobación de estas características. De prosperar, la iniciativa debería extenderse a todas las embarcaciones que tocasen las zonas afectadas, tanto de Europa como de EE. UU., algo ciertamente muy complejo.