Los fantasmas de diciembre

La Voz

AROUSA

El de Porto Meloxo fue uno de los puertos en los que se descargaron más contenedores de chapapote. Un mes después, los restos de la marea negra dibujan un paisaje deprimente

04 ene 2003 . Actualizado a las 06:00 h.

Un par de barcos descargaban el viernes por la mañana en Porto Meloxo, en O Grove. En sus entrañas portaban delicioso mejillón de la ría, como el que ese mismo día degustaban 4.000 personas en Logroño. Atrás, como un mal sueño, parecían quedar las imágenes de las otras descargas realizadas en esos mismos muelles justo un mes atrás. Descargas teñidas de negro. De chapapote. Pero en el puerto aún quedan restos, y muchos, de aquellos días de pesadilla. Al fondo de la explanada portuaria, un grupo de operarios de Tragsa intentaban poner un poco de orden en la selva de contenedores manchados de fuel que aún continúan allí apilados. En el muelle siguen las balsas de arena y serrín construídas para adecentar en ellas los barcos que habían participado en la operación de limpieza a la que se sometió la bocana de la ría a principios del mes de diciembre. En ellas, en lugar de chapapote, hay agua acumulada tras días de lluvias y temporales. Y en lugar de actividad y de trabajo a destajo, hay herramientas abandonadas a su suerte. Son los fantasmas que aún siguen rondando por Porto Meloxo, a la espera de que un nuevo conjuro los devuelva a la vida o los envíe, definitivamente, al infierno. Una fila de contenedores nuevos también espera las órdenes que dicte el destino, los vientos y las corrientes. Y lo mismo ocurre con cientos y cientos de sacos de azucar que manos voluntarias cosieron en Vilagarcía para convertirlos en bolsas de la basura gigantes en las que depositar el fuel. El aspecto de Porto Meloxo es el aspecto de un campo tras la batalla. El olor a fuel ha ido disminuyendo con el paso de los días. Y el color de los barcos ha vuelto a ser, de nuevo, el elegido por sus propietarios.