Los problemas de alcoholismo, drogadicción, violencia familiar, analfabetismo, fracaso escolar, violencia ciudadana, relaciones problemáticas, prostitución y emigrantes con riesgo de exclusión social están detrás de la labor de la educadora, que inicia su trabajo en un caso determinado con una visita a la familia afectada y continúa su seguimiento en contacto permanente con la Concellería de Servicios Sociais, el SPAD, los juzgados, centros escolares, equipos de salud mental o cuerpos de policía. El departamento de educación familiar se puso en marcha en Vilagarcía en el verano de 1999. La labor de la educadora familiar de Vilagarcía, que centra su trabajo en la atención de familias desestructuradas, colectivos con dificultades de inserción y menores en situación de riesgo, trabajó el año pasado con ochenta familias del municipio. Las actuaciones que se pusieron en marcha con estos colectivos se centraron en la educación para la salud, organización de la economía familiar, prevención de malos tratos y de la delincuencia juvenil. Las campañas de apoyo a los núcleos de viviendas gitanas del municipio centraron buena parte de las actuaciones de la educadora familiar del Concello, aunque también se prestó especial atención a las familias con problemas agudizados por situaciones económicas difíciles derivados de un bajo nivel cultural. La trabajadora se ocupó, además, de asuntos derivados directamente desde los juzgados provocados por relaciones difíciles entre padres e hijos. De hecho, los menores fueron protagonistas de un 75% de los casos tratados por la educadora familiar de Vilagarcía, bien por problemas escolares o familiares. Este departamento colaboró también en la tramitación de ayudas para escolares y en la integración laboral de los más jóvenes.