Ayer eran unas cuarenta las personas que trabajaban en la limpieza de Sálvora, casi todas ellas contratadas y bajo la dirección de Parques Nacionales. Sólo un voluntario cruzó la ría, en el barco que diariamente traslada a los operarios. Su número se incrementará, con toda seguridad, durante el fin de semana. Dos grandes barcazas se encargan de trasladar los contenedores repletos de fuel desde el muelle de la isla hasta el puerto de O Grove. Una excavadora completa el horizonte visible de medios mecánicos para la recogida del pestilente hidrocarburo. De acuerdo con el director de los trabajos, la primera fase, la de la retirada directa del fuel, está prácticamente completada. Se trata, ahora, de recoger los residuos y conseguir que lleguen a tierra. Parques Nacionales aprovechará esta labor para realizar una limpieza tal vez secundaria, pero tan necesaria como la del chapapote. Es mucha la basura que el mar arrastra hasta Sálvora, muy poco presentable en lo que se supone un parque nacional. Los topógrafos que plasman las características físicas de la isla se encargarán de levantar una cartografía completa y actualizada. El Instituto Oceanográfico ha programado ya algunas inmersiones. A lo lejos, una gran embarcación prueba un sistema de arrastre. El trabajo, continúa.