La tradición dice que O Grove se unió una vez. Fue cuando mató al Meco. Ahora, con el Prestige acechando desde el fondo del Atlántico, los grovenses han vuelto a demostrar que en las grandes batallas son capaces de formar un equipo único y sin fisuras. «Estamos vivindo un momento histórico: a xente que antes nin se falaba, traballa codo con codo. Eso si, cando remate esta historia volverán a andar á greña», comentaba, el pasado sábado, un marinero.
12 dic 2002 . Actualizado a las 06:00 h.Una buena estampa de esa unidad la da la sala de reuniones de la cofradía de pescadores. Allí, todos los días, desde las ocho de la mañana, se dan cita marineros, mariscadoras, hosteleros, comerciantes y políticos. Todos lo han relegado todo a un segundo plano para dar guerra al fuel oil. Y aunque las diferencias existen, han quedado aparcadas, al menos de momento. «Despois xa haberá tempo para falar de todo o que haxa que falar. Agora temos moito que facer, co que nos ven». El comité nació con el ánimo de «coordinar», un verbo que, según el patrón mayor, se ha convertido en la palabra de moda en O Grove. Y hasta el momento, han cumplido sus objetivos. Desde la sala, abarrotada desde las ocho de la mañana hasta última hora de la noche, se organiza la llegada de voluntarios y se solventa la búsqueda de alojamiento para todos. Pero se coordina también la llegada de alimentos y de los materiales necesarios para trabajar en las playas y en el mar. «Temos que saber todo o que chega e a donde vai todo o que se gasta», repiten en la cofradía una y otra vez. El primer ensayo El puente de la Constitución fue una auténtica prueba de fuego para el comité. Con las primeras manchas de chapapote asolando las playas exteriores, otra gran marea, la de los voluntarios comenzó a arribar a la península meca. Aún recién nacido, consiguió salir airoso de la prueba. «Servíu como un ensaio xeral», explicaba Jorge Olleros, el presidente de la asociación de Hostelería. Durante esos cuatro días de actividad constante se plantearon diversos problemas que hubo que resolver sobre la marcha. Como, por ejemplo, la falta de entendimiento y coordinación con los trabajadores de Tragsa. Ahora, con la tercera marea negra acechando la boca de la ría, todo está listo para que las cosas funcionen mucho mejor. El comité de emergencia creado en O Grove ha elaborado un auténtico organigrama en el que se establece quién es el responsable de cada área de trabajo: sea en el mar, en la playa, en la lonja o en Porto Meloxo. En ese cuadro de mandos, un nombre se sitúa sobre todos los demás. Es el de Roberto Rietz. El capitán marítimo de Vilagarcía está al frente del operativo puesto en marcha para defender la ría de Arousa de la amenaza del fuel oil. En cuanto fue designado para tal cargo, desde O Grove se pusieron bajo su mando. Pero manteniendo esa independencia que tan buen resultado está dando.