«Prestige» en todos los idiomas

Rosa Estévez
Rosa Estévez O GROVE

AROUSA

VÍTOR MEJUTO

El fuel oil aún no ha llegado a las costas arousanas. Pero sí lo han hecho los representantes de medios de comunicación de todo el mundo. Sus periodistas recorrieron ayer la lonja y el puerto de O Grove

21 nov 2002 . Actualizado a las 06:00 h.

Es cuestión de velocidades: el equipo de televisión canadiense que ayer recorría las calles de O Grove en busca de información sobre el Prestige tardó el mismo tiempo en llegar a Galicia que el ministro de Medio Ambiente. El miércoles, Jaume Matas recorrió las playas manchadas de fuel oil. Ayer jueves, los periodistas canadienses recorrían la lonja meca para contar la preocupación y el miedo de un pueblo que teme que el mar se les tiña de negro. La prestigiosa BBC también caminaba ayer por O Grove. Traductora y redactora interrogaban a las mariscadoras en la puerta de la lonja y a los marineros antes de que pusiesen los pies en tierra. «Todo el mundo dice lo mismo: que si llega a entrar la marea se hunden», decían. Ayer, en Londres, miles de manifestantes protestaron contra el Prestige y exigían soluciones a los vertidos de fuel oil. En O Grove también se pedían responsabilidades. Desfilando ante los ojos de todo el mundo, las mariscadoras mecas salieron a la palestra para defender su trabajo. «Había que ver se o conselleiro comía cunha subvención». Humor negro Afortunadamente, el humor aún no falla. «¿Que tiñan que facer co barco e coa mancha?: Pois levalos para Portugal», espetó a un redactor luso una trabajadora que acababa de llegar de A Via con el cubo lleno de almejas de excelente calidad. Luego lanzó una amarga carcajada para añadir que, en realidad, «o que teñen que levalo para donde non faga dano, home». El periodista portugés había perdido ya la capacidad de sorpresa. Se le había ido toda al garete cuando, en el edificio de la cofradía Katy Montesinos, la secretaria del pósito, le había contado que para Arousa no hay de momento barreras anticontaminación. «¿Cuando las van a colocar?», preguntó el reportero. Y se quedó con la duda con la que, desde hace días, se acuestan los integrantes de los sectores productivos de la ría de Arousa. «En Portugal estamos moi preocupados porque as manchas vaian baixar para as nosas costas», contaba después el periodista. Seguía sin creerse que, a ocho días del hundimiento del Prestige aún no se hubiese reunido el Consejo de Ministros para abordar la crisis. En Alemania no temen que las manchas del dichoso petroler les tiñan el mar de lunares. Pero la tragedia de las costas gallegas también ha despertado el interés de los medios de ese país. «Es la primera vez que venimos y pensamos que este lugar es precioso. Pero lamentamos haberlo descubierto en estas circunstancias», dijeron ayer, a modo de presentación a la portavoz de la cofradía meca. Katy Montesinos los recibió sentada en la misma mesa por la que, durante toda la mañana, desfilaron los informadores internacionales. Y también nacionales. Las peregrinaciones mediáticas hasta O Grove aún no han acabado. Y no acabarán hasta que el Prestige termine de escribir la tragedia. Para entonces, los sectores productivos de la ría estarán respirando aliviados por haber «zafado» de un nuevo naufragio. O estarán hundidos en lo más profundo del mar. Con el barco que los condenó a muerte.