De la ilusión al desencanto

Bea Costa
B. Costa VILAGARCÍA

AROUSA

El camino hacia la denominación de origen se inició hace un lustro. Este último año ha sido el más importante y, también, el más complicado

16 nov 2002 . Actualizado a las 06:00 h.

Los primeros pasos Hace una década que los más visionarios en el sector empezaron a sopesar la posibilidad de ponerle marca al mejillón gallego. En 1996 todavía se hablaba del «Producto de Galego de Calidade» y fue esta la meta que se marcaron los dos primeros consellos reguladores. Pero los objetivos iban más allá, y prontó se empezó a trabajar en la consecución del distintivo de mayor rango de cuantos concede la Unión Europea: la denominación de origen protegida. En 1998 el entonces presidente Olimpio Castelo, empezó a elaborar el proyecto y en el 2000 fue presentado en Madrid. No hubo problemas para obtener el visto bueno del ministerio y de la Xunta. Un mal estreno El 16 de noviembre de 2001 fue la fecha elegida por el Consello para iniciar la aventura en los mercados. Y lo hizo con mal pie. Del entusiasmo e interés que se respiraba hace un año se ha pasado a la apatía y el desencanto. Los depuradores y los mejilloneros no quieren ni oir hablar del asunto y el Consello Regulador guarda silencio. Para más inri, los problemas que está poniendo la Unión Europea para ratificar el reglamento tampoco contribuyen a la esperanza. Sólo la Consellería de Pesca hace un análisis positivo, aunque la realidad parece ir por otros derroteros. Un reto ambicioso Éste es el proyecto más ambicioso que ha afrontado el Consello Regulador do Mexillón. Si Bruselas no dice lo contrario, el mejillón se convertirá en el primer producto del mar en obtener la denominación de origen protegida en toda la Unión Europea, lo cual avalaría más, si cabe, la solvencia y el prestigio del bivalvo gallego y del tejido empresarial que se ha fraguado en torno a este recurso. Todas las partes implicadas dicen que están de acuerdo con esta empresa porque, afirman, sólo puede traer beneficios para el sector. Pero falta que se pongan de acuerdo en cómo afrontar este reto. El Consello Regulador se ha quedado sólo en esta empresa porque no ha podido o no ha sabido granjearse el apoyo de los sectores implicados en esta iniciativa. Organizaciones del peso como Opmega, Anfaco y Agade manifestaron su rechazo al reglamento de la denominación y acusaron al Consello de actuar por su cuenta y sin escuchar sus demandas. El Consello se quedó sin apoyos suficientes, y el precio ha sido muy caro. Intereses en juego Los motivos que explican los malos resultados de lasalida al mercado de la marca «Mexillón de Galicia» son más o menos confesados. Todas las partes implicadas (las organizaciones de depuradores, productores y conserveros, Xunta y Consello), reclaman su cuota de poder a la hora de tomar decisiones y nadie desea que la denominación de origen le cueste dinero. La industria del mejillón genera unos 379 millones de euros (63.060.294.000 pesetas) anuales, y cualquier cambio en los sistema de producción y comercialización (nuevas calidades, precios, envases, etiquetado, etc) puede afectar a las cifras de negocio. Son muchos y muy importantes los intereses que están en juego.