Un día sólo para socios 2

Maruxa Alfonso Laya
M. Alfonso CAMBADOS

AROUSA

MARTINA MISER

Las dos cooperativas más importantes de Cambados celebraron ayer su fiesta anual Comidas, música y entregas de premios centraron el programa en Horsal y Martín Códax

26 oct 2002 . Actualizado a las 07:00 h.

A Que el socio es el alma de las cooperativas es bien sabido. De su trabajo depende siempre el éxito de las empresas y, quizás por ello, Horsal y Martín Códax, las dos cooperativas más importantes de Cambados, dedicaron el día de ayer a sus trabajadores. Misas, procesiones y, por supuesto, una buena comida, con baile incluido, centraron los programas de unos actos que congregaron a un millar de personas. En Horsal iniciaron los actos a la una de la tarde con una misa de campaña. Al finalizar, los típicos pinchos y un buen albariño esperaban a las casi quinientas personas que asistieron a las celebraciones. Poco después llegaban el Conselleiro de Xustiza y el alcalde de Cambados para dar comienzo a una comida que terminó con la entrega de premios. Se valoró la calidad de los productos recogidos durante todo el año. Carmen González consiguió el de los tomates; Rafael Vázquez el de la lechuga; Purificación Outeda el del pimiento de Padrón; Carmen Outeda el de la judía: Lidia Díez el del kiwi y José Manuel Iglesias el de toda la cosecha. Más madrugadores fueron los de Martín Códax, que comenzaron a reunirse en la cooperativa a las doce y media. Tras la misa, ofrenda floral y procesióndieron paso a los pinchos y el vino de rigor para abrir boca antes de la comida. Inauguración del salón La bodega aprovechó la ocasión para inaugurar, por todo lo alto, el remodelado salón social, que ha ganado espacio y cambiado totalmente de aspecto tras las obras de reforma. En total, 530 personas disfrutaron de la comida en la que no pudo faltar el marisco ni, por supuesto, el albariño. Antes de la misma se procedió a la entrega de premios. Se concedió la distinción de amigos de honor al conselleiro Antonio Pillado y a Julián Benéitez. También se entregó la medalla y diploma de cooperativismo a María Fernández Castro, Francisco Antonio Fernández y Manuel Castroagudín, todos ellos socios de la bodega. Después de los manjares y de los homenajes en las dos cooperativas, llegó también el momento del baile, del que todos pudieron disfrutar hasta bien entrada la tarde. Y es que, por un día, el socio era el único protagonista.