Celebrar el pleno del consejo portuario en la isla de Sálvora alegró la jornada a los consejeros, trabajadores de la rada y periodistas, que disfrutaron de un día espléndido
26 sep 2002 . Actualizado a las 07:00 h.... Que nos llevan de excursión ¡Pobres consejeros del Puerto, tan aburridos ellos siempre en esas largas y tediosas sesiones en el edificio de la Autoridad Portuaria, alegradas sólo por el mural de Conde Corbal! Consciente de ello, su presidente, Benito González Aller los sorpendió ayer con un viaje a la isla de Sálvora. Había dos excusas oficiales: celebrar un pleno y enseñar a los consejeros los dominios de la rada. En la práctica, una divertida excursión en un día radiante. Un marco incomparable Había asuntos serios que tratar en el orden del día, pero lo más importante era aprovechar la ocasión, disfrutar del buen tiempo, del viaje en barco y del cátering con el que la Autoridad Portuaria agasajó a los presentes. Y a buena fe que lo hicieron. Olvidadas las corbatas en casa, hombres tan serios y ocupados como Carlos Oubiña, José Núñez, Miguel Ángel González o Manuel Cuervo disfrutaron como niños. Paseo por la isla Mientras los consejeros hacían los deberes en los salones de la antigua fábrica de Sálvora, Suso Paz hizo las veces de guía y paseó a los periodistas por la isla. Los llevó hasta el abandonado poblado de colonos y les contó historias sobre los antiguos moradores de Sálvora y los tiempos en los que los guardias recibían con escopetas a los que llevaban provisiones a los fareros. Fue, sin duda, un gran conversador. Rueda de prensa Si los consejeros no están acostumbrados a tomar decisiones en parajes donde mandan los caballos salvajes y los conejos, los periodistas tampoco están acostumbrados a ruedas de prensa en tan idílicos paisajes. Por eso no hubo preguntas de las que importunan ni puntualizaciones quisquillosas. Sólo una sugerencia. Puestos a enseñar los dominios del puerto, no estaría mal repetir la experiencia para visitar los faros de la ría de Muros. El presidente del Puerto no dijo que no, así que quién sabe, quizás dentro de unos meses volvamos a contar aquí jugosas crónicas de la cara más amable de los políticos. Que a fin de cuentas, también ellos son como niños.