Los protocolos del agua

Rosa Estévez
Rosa Estévez VILAGARCÍA

AROUSA

Las calles de Vilagarcía reciben hoy a miles de personas dispuestas a participar en la fiesta El Concello pide respeto al santo y a los límites de las zonas húmedas

15 ago 2002 . Actualizado a las 07:00 h.

Vilagarcía presume de tener la «fiesta gastronómica más sana y económica de todas: la del agua». Hoy es el gran día. A las doce menos cuarto de la mañana, San Roque saldrá de la Iglesia Parroquial. Miles de fieles lo esperarán en la puerta y seguirán sus pasos sinuosos hasta la capilla. Hasta que la imagen cruce la puerta del pequeño recinto religioso, el agua está prohibida. Sólo cuando el pregonero de la fiesta haya lanzado el primer cubo, las ventanas de la zona húmeda podrán abrirse para dar paso al diluvio. Son muy pocas las personas que se saltan el protocolo y deciden comenzar la fiesta antes. Para ellos, los responsables de la organización han lanzado este año un mensaje: la necesidad de respetar las normas no escritas de este festejo. Quizás por ello, las fuentes del casco urbano amanecieron vacías. A partir de las doce del mediodía, nadie estará a salvo en la zona húmeda. Las calles que llegan hasta la capilla de San Roque, la zona de A Baldosa, la Plaza de Galicia o la avenida de A Mariña son algunas de las piezas del puzzle de la fiesta. En todas ellas se concentrarán los romeros del agua, ayudados por los vecinos y por los camiones de bomberos, que se encargarán de ofrecerles el líquido elemento en cantidades suficientes. Las previsiones meteorológicas parecen augurar que hoy será un buen día para los amantes de la fiesta del agua. Y por esa razón, las probabilidades de que la villa se llene de miles de personas dispuestas a mojarse se multiplican. Cuantos más, mejor.