La saga familiar se reunió ayer en la casa de Agolada donde se asentaron sus antepasados Muchos de los descendientes nunca habían contactado con anterioridad
10 ago 2002 . Actualizado a las 07:00 h.A Hace más de cuatro siglos que el primer Sarandeses se instaló en la parroquia de Brántega, en el Ayuntamiento de Agolada. Ayer, la vivienda de la que surgieron al menos 24 ramas de la saga, la Casa de Moas, sirvió de punto de encuentro para alrededor de 150 descendientes de aquellos pioneros. Muchos de los parientes que se vieron las caras en Agolada no habían mantenido ningún contacto con muchos de sus familiares hasta el acto celebrado ayer en ese Ayuntamiento de Deza. Los años los fueron distanciando de la parroquia de San Lorenzo de Brántega y se ubicaron en distintos puntos tanto de Galicia o de España como de otros países. Así, los Sarandeses están repartidos por ciudades como A Coruña, Vigo, Pontevedra, Lugo, Madrid, Ourense, Asturias... E incluso su pista continúa en países como Argentina o Cuba. Los contactos siguieron vigentes, aunque sólo entre pequeños grupos de descendientes. El ritual del quién es quién Las identificaciones que se producían al ir llegando al lugar de A Carballa para participar en el reencuentro familiar eran obligadas. El árbol genealógico elaborado por María José Martínez Sarandeses facilitaba los reconocimientos y precisaba el entroque del que procedía cada uno de los participantes. Después, compartir mesa y café sirvió para ponerse al día y estrechar las relaciones entre todos ellos. «Esta celebración surgió con la finalidad de conocernos y recordarnos», manifestaba emocionada una de las integrantes de la familia Sarandeses. Muchos de los miembros de la familia Sarandeses recordaba y explicaba con orgullo los orígenes de la propiedad y de la saga. Así, indicaban que la Casa Moas situada en A Carballa, en el lugar de Brántega, fue durante un tiempo la notaría del lugar y el juzgado, puesto que entre las siete generaciones de Sarandeses de la que tienen constancia hubo descendientes que ejercían de recaudadores. El lugar de encuentro para la ceremonia de ayer fue un foro proporcionado a la familia cuando corría el año de 1772. El objetivo de todos los Sarandeses que acudieron a este primer encuentro es el de lograr que la cita tenga continuidad en próximas ediciones. Y confían en que en los años que viene se sigan reuniendo más parientes, muchos de los cuales ya han perdido el apellido por la presencia de mujeres en su línea sucesoria, tomando así otros nombres. Sin embargo, las pistas que conducen hacia ellos están siendo convenientemente rastreadas.