Cambados es un lugar diferente: en plena resaca del Albariño, el paseo de A Calzada se ha convertido en una vinacoteca en la que figuran vinos de toda Europa
09 ago 2002 . Actualizado a las 07:00 h.Un sabor especial Cambados vive el verano en fiesta permanente. Acaba una y comienza otra, sin prisa pero sin pausa, siempre entre copas de buen vino. Después de las jornadas grandes del Albariño, ha llegado el turno de los Vinos Europeos. Y de nuevo, los amigos de los caldos tenemos una peregrinación pendiente por el paseo de A Calzada, donde se han abierto las casetas de degustación. El descorche Las primeras botellas se abrieron ayer, a la una de la tarde. Esa era la hora fijada para la inauguración oficial del evento. Y ya saben cómo son estas cosas. Las autoridades se mezclan con los primeros visitantes para disfrutar de las botellas de iniciación. Lástima que una, por aquello de estar de servicio, no pudo probar ni una gota de los caldos de toda Europa. Buena noche Me reservo para esta noche. Porque lo del Brindis das Estrelas, con ese nombre tan poético que le han puesto, no me lo puedo perder ni por Malú, como comprenderán. Y para completar mi noche de sábado, me quedaré en Fefiñáns viendo a Xacarandaina. Si todo sale como pienso, acabaré bailando con ellos y ellas. Aunque todo dependerá, me imagino, del tiempo. Porque, aunque me tengo que dar con un canto en los dientes cada vez que veo en el telediario lo que está pasando en el Mediterráneo, no puedo evitar quejarme por no ligar moreno. Relajación La única forma de olvidar mi palidez mortal es zambullirme en todos los actos, conciertos y actividades varias que hay en toda la comarca. De hecho, estoy pensando en irme esta tarde a practicar tai-chi al parque de Miguel Hernández, en Vilagarcía. Por aquello de expulsar las malas energías. No todo va a ser vino Y es que me tengo que tomar un pequeño respiro para encarar los días que se avecinan, que van a estar complicados. Entre los vinos de Cambados y el agua de Vilagarcía, el horizonte me lleva a pensar en que voy a tener mucho que aguantar. Pero bueno, es la traca final. Y hay que aprovechar tanta efervescencia.