Un atasco con nombre y apellidos

Enrique Lapido VILAGARCÍA

AROUSA

V. M.

06 ago 2002 . Actualizado a las 07:00 h.

Día de mercado, día de playa o día de lo que sea. Parece que siempre hay un apellido distinto que justifique la tediosa existencia de esos días en que eclosionan los atascos que puntualmente padece Vilagarcía con la frecuencia de un resfriado mal curado. Ayer se escribió el último episodio de este culebrón de verano que nunca deja de sorprender a propios y extraños. Como por arte de magia, cientos de automovilistas se dieron cita en las calles de la ciudad para escenificar un monumental atasco en la zona centro. La Praza da Constitución, el área del mercado o la calzada que transcurre paralela al Mc Donald¿s eran un hervidero de coches. Más de 15 minutos le llevó a una paciente automovilista recorrer el tramo que comprende desde la rotonda de la Aduana hasta el recién estrenado parque de Miguel Hernández. Las causas de este maremagnum urbano de coches son varias pero la principal es sólo una. La mayoría de los interpelados acerca de la causa por la cual se encontraba inmerso en ese mar muerto de vehículos contestaba que acababa de coger el coche o que buscaba una plaza donde estacionar. Por lo tanto, la incógnita es fácil de despejar: aquí todo el mundo recurre al automóvil para todo. Chuflas y protestas Pero también había a quien le hacía gracia lo que aquí consideramos un atasco de libro, como unas turistas madrileñas que estaban de visita en la ciudad. Otros, sin embargo, clamaban por una inmediata solución. La alusión a la ya legendaria carretera de circunvalación estaba en boca de más de uno. Y si bien es cierto que la legitimidad respalda estas reivindicaciones, también lo es que si se recurriesen menos al coche estas carencias no serían tan latentes.