La comarca vive abocada a una vorágine etílica, atrapada entre el Albariño de Autor de Meaño, el de Cambados y los nuevos locales de copas
24 jul 2002 . Actualizado a las 07:00 h.El vino eterno La comarca está abocada al desparrame etílico. Ayer arrancó la fiesta del Albariño de Autor de Meaño y mañana Rosa de España dará el chupinazo a los festejos de Cambados. Yo pienso probar todas las variedades de albariño que pueda. Lo haré sin prisas y con muchas pausas. Como la parada obligada en la Sociedad Cultural de Cambados, donde se presentó ayer la exposición «2.000 Años de cultura del vino en la península ibérica». Rocío Acha y Manuel Soliño, los comisarios de la muestra, fueron los anfitriones. Otra caña El albariño es una bebida para saborear. Pero mis amigos futboleros aseguran que, para ver un partido, lo mejor es la cerveza. Desde el martes, en Vilagarcía hay un nuevo lugar para tomarse una pinta. El local se llama Hibernia, como Irlanda hace años. Y no hay mejor denomiación para un pub irlandés, aunque esté en el centro lúdico del puerto. Ahora, disfrútenlo. Arte popular Aunque pueda parecerlo, esto no es una alusión directa a la visita que Cuíña Crespo hizo ayer a la exposición de trabajos que la asociación Artegrove inauguró anoche en el Club Náutico de Pedras Negras. Pero me quedo en la península de los mecos, mirando las pintadas que llenan la zona de Monte da Vila. Allí ha comenzado a entrenar el equipo del Deportivo Grove. Y con tanto arte seguro que en esta temporada logran el ascenso que se le escapó de entre los dedos. A ver si el campo y el Concello cumplen.