Un viaje hacia la madurez

REDACCIÓN A ILLA

AROUSA

VÍTOR MEJUTO

Estos tres años transcurridos de gobierno local han servido para que A Illa se consolide como concello Al inicio del presente mandato, A Illa era todavía un concello en pañales. Hoy ya nadie se cuestiona que A Illa es un municipio más entre los 315 de Galicia. Atrás han quedado los tiempos de la conflictividad y de la marginalidad tantas veces denunciada por los isleños. En ello tuvo mucho que ver el talante de la actual corporación. Fuera de diferencias políticas puntuales, los once ediles supieron mantener la calma incluso ante cuestiones en las que hubiera resultado fácil fomentar la crispación. Ésto es, por encima de todo, lo que A Illa debe agradecerle siempre a la primera corporación que ha elegido desde su segregación.

01 jun 2002 . Actualizado a las 07:00 h.

«Neste pobo vivimos conflictos moi grandes e non queremos volver a pasar por eles». Esa es la máxima que todos los concejales isleños, independientemente de su color político, defendieron a lo largo de estos tres años de gobierno local. Y lo hicieron aún en casos en los que resultaba muy sencillo alentar el enfrentamiento. Y lo hicieron también dentro de un panorama político -con un gobierno en minoría- propicio para las rencillas. Pero, por el momento, la idea de A Illa como una localidad conflictiva forma ya parte de la historia. Ahora, los conflictos que pueden surgir pertenecen a la normalidad política y son los mismos que pueden detectarse en cualquier otro lugar. Este clima fue sin duda determinante a la hora de llevar a cabo proyectos tan importantes para el municipio como el plan urbanístico. Un documento consensuado por las tres fuerzas del municipio y que, aunque costó años de trabajo y de gestiones, hoy es ya una realidad. Por otro lado, también fue importante la calma a la hora de mejorar la imagen del concello hacia el exterior. Hoy A Illa está integrada en todos los organismos comarcales y ya casi nadie recuerda que hace poco más de cinco años ni tan siquiera existía como concello. Éste es sin duda el principal logro que ha conseguido A Illa en estos tres años. Mientras, en otros aspectos, todavía sigue acarreando los problemas de su segregación de Vilanova. Porque lo cierto es que, a nivel de infraestructuras, el municipio carece todavía de muchos servicios básicos. Una responsabilidad en la que deben implicarse todas las administraciones con el fin de conseguir que los habitantes del municipio dispongan de idénticas prestaciones a los de los demás concellos gallegos. En cualquier caso, lo cierto es estos tres años de gobierno municipal le han servido a A Illa para adquirir la madurez necesaria como concello.