Alberto Díaz Caneda ni se inmuta al recordar lo ocurrido el pasado lunes. Las tareas de salvamento no son nuevas para él, que era uno de los integrantes del Grupo Municipal de Intervención Rápida de O Grove. -Hay quien ya lo ha colocado en la galería de «héroes» locales. -¡No creo que sea para tanto!. Hay situaciones en las que hay que actuar rápidamente, pero no lo haces pensando en ser un héroe. -¿Cómo se enteró de lo que estaba pasando? -Yo estaba en A Toxa, haciendo unas compras y dando un paseo. Y cuando me volvía para casa vi que había mucha gente en la playa, y que estaba allí la Policía Local, así que me paré a ver que pasaba. Me explicaron que se había caído un hombre al mar, así que me quité la chaqueta y me tiré. -Pero eran dos personas. ¿Fue difícil el rescate? -El señor que se había caído en primer lugar estaba agotado, porque llevaba tiempo nadando. Pero el segundo aún tenía fuerzas. Así que agarré al otro y lo arrastré hacia tierra, y su compañero vino a nuestro lado, porque se sentía capaz de llegar a tierra. -Y afortunadamente hubo un final feliz. -Sí. Los dos estaban fatigados, y a uno de ellos tenía síntomas de hipotermia, Pero nada más. Los había arrastrado bastante la corriente, porque habían caído del centro del puente y iban hacia la ría. -En situaciones como ésta, seguro que se echan en falta los medios del GRUMIR. -Si estuviese funcionando la situación no habría llegado tan lejos, porque con una barca en el mar la respuesta sería más inmediata y el rescate mucho más rápido y eficaz.