ROSA ESTÉVEZ CRÓNICA
22 feb 2002 . Actualizado a las 06:00 h.O Grove se quedó, en su día, fuera de la sociedad pública del campo de golf de Meis. Y, desde entonces, conseguir unas instalaciones propias se ha convertido en una espinita clavada en muchos corazones. Y en muchos bolsillos. Los hosteleros grovenses no pueden incluir en sus paquetes turísticos la práctica de un deporte que mueve mucho dinero y que atrae al llamado «turista de calidad». Golf La Toja ha planteado en muchas ocasiones la posibilidad de ampliar su campo en la isla. Pero su propuesta pasa por ocupar el Monte Central, una parcela de titularidad pública que muchos consideran como la última pica de los vecinos de O Grove en una parte del municipio que parece tener vida propia desde la firma del Plan Parcial del año 1980. El último intento de Golf La Toja por extender su campo a la parcela Z-14 fue en agosto del pasado año. La empresa ponía 200 millones de pesetas (1.202.024,21 euros) sobre el tapete, a cambio de 35 años de concesión sobre el terreno municipal. Esa propuesta provocó el nacimiento de colectivos como el de Amigos do Parque Público da Toxa. La oferta empresarial fue debatida, vuelta a debatir, y finalmente aparcada a la espera de un estudio económico cuyo fin parece estar condenado a la eternidad. Porque ahora, el intermitente del campo de golf de 18 años volvió a encenderse. Pero, en lugar de iluminar el Monte Central -que parece descartado- ilumina un terreno hasta ahora libre de reclamaciones históricas, la ladera del Siradella.