El espíritu del voluntariado decae

La Voz

AROUSA

VÍTOR MEJUTO

El número de personas que están dispuestas a trabajar altruistamente ha descendido notablemente En Protección Civil de Meis había 80 voluntarios hace cuatro años y hoy sólo hay 20. Éste ejemplo ilustra perfectamente la situación que se está dando en las agrupaciones de toda la comarca. Cada vez hay menos personas dispuestas a realizar una labor social sin cobrar porque, según explican los responsables de estos servicios, tampoco hay un reconocimiento público a esta tarea. Los jóvenes «se cansan» y cada vez hay menos personal en las agrupaciones. Ahora ya ni siquiera queda el recurso de los objetores de conciencia, que resultaban muy útiles para cubrir los operativos de Protección Civil. Ello, unido a que cada vez se requiere un servicio más profesionalizado, hace que el voluntariado ya no resulte una fórmula eficaz.

16 feb 2002 . Actualizado a las 06:00 h.

B. C. VILAGARCÍA Protección Civil tiene su razón de ser en el voluntariado. Cuando empezaron a crearse las primeras agrupaciones en la comarca hace diez años, Sanxenxo y O Grove fueron las pioneras, se nutrían exclusivamente de personas que trabajaban de forma altruista. Pero con el paso de los años, la disponibilidad de la gente ya no es la misma. La ilusión de los primeros momentos ha dejado paso al cansancio y al desencanto. Los presidentes de las agrupaciones coinciden a la hora de valorar la situación: los jóvenes se hartan de hacer gratis un trabajo por el que ni siquiera hay un reconocimiento público, se lamentan. «No hay dinero para los chicos de Protección Civil pero los concellos, en cambio, sí encuentran fondos para pagar a otra gente», señalan a este respecto. Así las cosas, el número de voluntarios se ha reducido drásticamente hasta el punto de tener que dejar de prestar servicios que antes realizaban con normalidad. Es el caso de Cambados donde sólo hay catorce voluntarios, los cuales no siempre están disponibles.