Los rostros de Cortegada

La Voz

AROUSA

MARTINA MISER

Lino Pazos presenta una obra sobre los acontecimientos que marcaron la historia de la isla «La isla de Cortegada en su historia». Este es el título de la semblanza histórica que Lino J. Pazos ha dejado impresa en un libro, especialmente dedicado «a los descendientes de aquellos que tuvieron el privilegio de vivir en la isla de Cortegada». Las fotografías, las palabras de la prensa de la época y las propias voces que traen los recuerdos de la isla, conforman el relato de Pazos. El escritor defiende sobre todo el aspecto humano que ha volcado en su trabajo, y también lo que él mismo define como «el último éxodo», hablando del momento histórico en que toda la población de la isla tuvo que abandonar su sitio.

15 feb 2002 . Actualizado a las 06:00 h.

REDACCIÓN VILAGARCÍA El libro ha salido a la luz esta misma semana y ya ha sido puesto a la venta en las librerías. «Es un trabajo realizado sobre la prensa de la época. Se refleja el cambio de opiniones de la época, los acontecimientos de entonces y la historia de los vecinos». Así define Pazos, a grandes rasgos, su obra La isla de Cortegada en su historia, un libro que ha querido dedicar a los descendientes de aquellas personas que vivieron en este hermoso espacio. Precisamente los recuerdos de los descendientes han ayudado a recuperar el lado más humano de Cortegada. La vida de los isleños, «gentes que vivían tranquilas, del campo y del mar», es una de las claves fundamentales del libro. Una fotografía de los vecinos de la isla reunidos enfrente de la ermita, a principios del siglo XX, es una de las huellas que han quedado de aquellos que un día habitaron Cortegada. La imagen fue tomada el mismo día de la firma de la donación de la isla. Y es que el espacio insular fue regalado a Alfonso XVIII para construir un palacio de verano. En 1907 los habitantes de Cortegada abandonaron su mundo. «Fue el último gran éxodo, sacaron a toda una población de una isla y la llevaron al continente, les construyeron casas y tuvieron que acostumbrarse a una vida totalmente diferente», explica el escritor. Pero no sólo los rostros de Cortegada tienen protagonismo en el libro de Pazos. También se destaca la importancia que había adquirido la isla en aquel entonces como punto de visita inexcusable en Arousa. «Se llegaron a poner barqueros para visitar la isla, los trenes venían de Madrid repletos de gente con intención de conocer el lugar. Aquí se ve como cada cosa que hacía el rey entonces repercutía de manera importante en Galicia». Pero el libro de Pazos no sólo es el relato de la isla sino también de muchos de los acontecimientos que marcaron el compás de la comarca en aquella época.